Anti-vacunas en la TV: por qué los dichos de Gisela Barreto atentan contra la salud pública

por Jimena D´Annunzio

Por casualidad o desinformación, mientras en Argentina se realiza una campaña de vacunación nacional, la conductora Gisela Barreto dijo que las vacunas "eran parte del exterminio". Los argumentos anti-vacunas en Argentina y el mundo. 

La conductora Gisela Barreto se volvió protagonista de fuertes polémicas por reiterados comentarios plagados de desinformación que hace desde su programa La Fe mueve montañas.

La semana pasada, se pronunció en contra del sexo anal, con una particular metáfora que hasta la Fundación Huésped respondió.

Esta vez, criticó el calendario de vacunación argentino y afirmó que las vacunas “se inventaron para el exterminio de toda la población”.

“Las vacunas aparecen y nos las muestran como algo que nos cura y nos sana. Sin embargo, en el programa te vamos a mostrar cómo las vacunas, en realidad, son parte de nuestra muerte”, introdujo Gisela Barreto y fundamentó su postura con entrevistas especiales y declaraciones.

“Estamos frente a una guerra biológica, nos quieren destruir a toda costa bajo el mando de piedad, diciendo que nos están ayudando”, sostuvo.

Las declaraciones de la conductora se dan en una coyuntura nacional más que especial: durante todo octubre y noviembre, el Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña nacional de vacunación contra el sarampión y la rubeola.

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Desde la cartera nacional, explicaron que la Campaña de Seguimiento contra Sarampión y Rubéola comenzó el 1 de octubre y hasta el 30 noviembre de 2018, con el objetivo de vacunar a todos los niños entre 13 meses y 4 años inclusive con una dosis adicional, obligatoria y gratuita de vacuna triple viral, independientemente de su estado vacunal anterior.

“Las campañas de vacunación las decide cada país conforme a lo que consideren que sea necesario que se haga. Esto es esporádico y se hace con la intención de erradicar la enfermedad”, explicó a Via Documentos la médica pediatra Mariana Castagnino.

“En cada una de las campañas se decide que todos los niños entre 1 y 4 años reciban la vacuna, sin importar si ya la recibieron tal como según el calendario obligatorio”, agregó. 

Campaña de vacunación contra Sarampión y Rubéola que lanzó el Ministerio de Salud de la Nación.

En esta oportunidad, el Ministerio de Salud sostuvo que la intención de esta campaña es eliminar la circulación endémica del sarampión y la rubéola, virus que siguen causando enfermedad en otros países. “La permanente movilidad de personas genera riesgo de reintroducción de estos virus en el país. La vacunación es la estrategia más efectiva para prevenir el sarampión y la rubéola”, explicaron.

Por otra parte, la ley 22.909 establece que las vacunas son gratuitas y obligatorias para todas las personas. “Es una política pública que prioriza tanto el beneficio individual como el impacto social. Son gratuitas porque es responsabilidad del Estado asegurar su acceso en todo el país”, sostuvo la Fundación Huésped. 

El origen de los antivacunas

Los movimientos antivacunas surgieron en la década del 90 y siguen en ascenso.

La comunidad científica completa lucha, desde hace años, con los movimientos antivacunas y los critican con el mayor de los argumentos: “su postura desconoce toda la evidencia científica”.

Sin embargo, el peso de la Academia no los detuvo y cada tanto, esta postura, intenta volver a poner en jaque un sistema de salud basado en la obligatoriedad.

Este tipo de conceptos anti-vacunas han sido recolectados, incluso, por revistas médicas como The Lancet, la prestigiosa publicación inglesa que en el año 1998 sacó a la luz una investigación (que después le costó un descargo y un juicio) en la que el médico británico Andrew Wakefield vinculaba a la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubeola) con una causa de autismo.

La publicación significó, quizás, el escándalo médico más grande de la década en la que incluso muchos padres dejaron de vacunar a sus hijos. Tras una larga investigación periodística que derivó en una batalla legal, los editores de la revista científica reconocieron que “varios elementos del estudio que se publicó eran incorrectos y falsos” y tuvieron que retractarse.

En Argentina, durante el año 2017, el tema quedó en agenda a partir de un proyecto de ley que presentó la diputada de Unión PRO por la provincia de Buenos Aires, Paula Urroz, para eliminar la obligatoriedad de la vacunación.

El proyecto proponía que “las personas que sean pasibles de vacunación obligatoria u opcional y deberían recibir previamente una información fehaciente acerca de los riesgos que la inoculación de la vacuna en cuestión implica, posibilitando la aceptación o no aceptación de ese acto médico”.

Aunque la propuesta legal no llegó a discutirse, las autoridades estallaron. Quien era en ese momento la ministra de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Zulma Ortiz, rechazó por completo la iniciativa: “Según UNICEF las vacunas salvan la vida de 2 a 3 millones de niños por año. Ser vacunado o no puede marcar la diferencia entre vida y muerte”, escribió la funcionaria y sentenció: “el resultado de la indecisión es aumentar innecesariamente el periodo de exposición al riesgo de contraer una enfermedad prevenible”.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud de septiembre del 2018, el movimiento antivacunas está en ascenso y representa un peligro para la salud de los europeos.

Por ello, algunos países, ya activaron una batería de medidas punitivas para frenarlo. En Australia, por ejemplo, se comenzó a quitar beneficios impositivos a aquellos padres que no vacunen a sus hijos. En Italia, por su parte, se implementa un sistema de multas para los jardines e instituciones educativas que acepten chicos no vacunados.

Los problemas sanitarios de nuestra sociedad ya son deficientes como para agregar desinformación y mensajes perjudiciales. La prevención primaria a través de las vacunas es una estrategia de salud pública prioritaria en Argentina. Vacunarnos es un derecho, responsabilidad y obligación.