SOCIEDAD

Argentina, país de mascotas

por Martina Prieto

Ocho de cada diez argentinos conviven con un animal doméstico, lo que nos coloca bien arriba en el ranking de las naciones mascoteras. Una pasión que se refleja en spas, restaurantes, peluquerías y hasta en redes sociales dedicadas a nuestras mascotas. 

Clark es un labrador blanco, salpicado con manchas marrones, que comparte perfil de Facebook con su dueña. Guadalupe, correntina ella, lo mima como a nadie. Hace lo imposible para sumarlo a sus vacaciones y si el itinerario no se lo permite pone en marcha la logística necesaria para que el animal no pierda sus rutinas. Clark tiene su propio plato, sus rincones preferidos en la casa y su “mamá” no se inmuta si en la madrugada lo encuentra retozando en los pies de su cama. Su caso, es uno más entre tantos.

Es que la tendencia a complacer los deseos y caprichos de nuestras mascotas (o nuestros designios y viceversa) es un fenómeno en franco crecimiento en tierras “argentas” y en las principales ciudades del mundo como París, Nueva York y Berlín. Un comportamiento esperable en un país tan adepto a los animales domésticos como el nuestro, donde se supone que ocho de cada diez argentinos conviven con uno, al que consideran como un integrante más de la familia. Así lo reveló una encuesta elaborada por la compañía Millward Brown (para las marcas Mhiskas y Pedigree) y que posicionó a la Argentina como el país más “mascotero” de América Latina, con 9 millones de perros y 3 millones de gatos. Caniche, labrador, ovejero alemán y cocker son las razas más populares por estas latitudes y entre los felinos, el siamés fue el elegido. Pero el estudio, realizado principalmente en las ciudades de Rosario, Mendoza y Córdoba, también arrojó luz sobre las preferencias de los argentinos en relación a los animales de compañía y a la concentración poblacional de los mismos. A partir del relevamiento se supo, por ejemplo, que Mendoza es la ciudad con mayor penetración de perros en los hogares, mientras que en Rosario prefieren los gatos. Pero además la investigación confirmó que un 30% de los entrevistados considera a su mascota como un integrante más de la familia y un 15% de los casos se animan a pensarlas como a “hijos”.

Cambio de hábito

Esta estrecha relación entre humanos y animales ha cambiado radicalmente con el paso de los años. Como admite el médico veterinario, especialista en Comportamiento Animal Claudio Gerzovich, en las últimas tres décadas, la transformación del vínculo es llamativa: “De un tiempo a esta parte el mundo se modificó en muchos sentidos. La gente vivía en espacios más grandes; tenía más vida social y menos exigencia en relación al trabajo. Antes era impensable que los animales entraran a la casa mientras que actualmente es lo más habitual. Incluso duermen en la misma cama. Se pasó de un extremo a otro”.

Por su parte, para la psicóloga Mariela Mociulsky, al frente de la consultora Trendsity, el lazo afectivo que une a las personas con sus animales domésticos también se explica a partir del escenario actual: “En un marco sociocultural como el nuestro, de vínculos poco sólidos, con muchos hogares unipersonales y menos hijos por familia, las mascotas van ganando, en algunos casos, el lugar de nuevos hijos. Por eso los animales terminan muchas veces siendo humanizados, aunque el rol tradicional de compañía, que siempre tuvieron, se sigue conservando”.

Abrazos para llevar

Así, no sorprende que prosperen los planes de negocios orientados al sector “mascotas” y los emprendimientos que comenzaron a desarrollarse con virulencia en el último tiempo. Nada parece ser demasiado en la búsqueda por satisfacer las necesidades de los pequeños cuadrúpedos. Y en el mundo sobran ejemplos. En Estados Unidos, funciona una línea aérea que tiene a los animales domésticos como únicos pasajeros: Pet Airways, una particular aerolínea que opera localmente. En estas latitudes, si bien todavía hay nichos por explorar, cada vez hay más emprendimientos, sofisticados y originales, vinculados al mundo animal hogareño. En Santa Fe, precisamente en un campo ubicado a una hora de la ciudad de Rosario, en la zona de La Carolina, está la sede de Servicios para mascotas Paquita, una empresa que ofrece servicio de spa para animales domésticos. La relajante propuesta incluye reiki y aromaterapia como alternativas para calmar sufrimientos. Cuando un animal adolece de “ansiedad por separación” (llora con desconsuelo cuando el dueño se va a trabajar, uno de los comportamientos que figuran entre los problemas más habituales) una mezcla de aceites aromáticos de vainilla y lavanda puede inducir a calmar su rabia. “El reiki también es muy útil –explica la adiestradora de canes Cecilia Battaglia, al frente del spa de Paquita– para alinear los chakras en perros hiperquinéticos. Y los masajes descontracturantes también son muy requeridos”.

Ladridos en un 5 estrellas

En Mendoza, Fabián Nuñez Acosta y su familia cumplen los caprichos de cada uno de los huéspedes que llegan a su hotel para mascotas, uno de los más conocidos de la zona, con comodidades de un cinco estrellas, jardín de descanso y servicio de receptivo en hoteles y aeropuertos, para animales que llegan con sus dueños desde otras provincias o desde el exterior. Su clientela está compuesta mayoritariamente por ejecutivos que necesitan pasar algunos días en esa ciudad pero el hotel que contrataron no admite animales. Pero también piden alojamiento para sus animales domésticos muchos viajeros mendociones que pasarán veinte o treinta días visitando otros países. Acosta instaló su emprendimiento Dog Care en una finca de olivos ubicada a unos 25 kilómetros hacia el este de la ciudad de Mendoza, un concepto innovador en hotelería que importó de unos de sus viajes a España. Un rubro que empezó a transitar en 2001 y del cual ya conoce la premisa primordial: el cliente siempre tiene razón.

Acosta esboza una sonrisa cuando recuerda los primeros puestos en la lista de pedidos estrambóticos que tuvo que complacer para que sus clientes se sientieran como en casa. El de la perra labradora riojana que no se dormía si no lo hacía en su silla habitual, por lo que, antes del check-in cargó en el auto el aposento de su cliente; o el perro batata al que no podía faltarle su vaso de leche matinal todos los días o el exigente cocker que no probaba bocado si en su plato no lo esperaba el hígado a la plancha que tanto le gustaba.

Alta costura

Graciela Ribeiro, ingeniera agrónoma, de 53 años, tuvo una gran idea ante la dificultad de encontrar modelos e instrucciones con los que pudiera tejer ropa de invierno, adaptada a los cuerpos de sus quince mascotas, entre perros y gatos, que viven con ella y su marido, en la ciudad de Rawson (Chubut). “No era por coquetería –dice Ribeiro–, sino por las bajas temperaturas que enfrentan en invierno”. Así desarrolló un novedoso curso de tejido que ahora ofrece por Mercado Libre y este año espera dictar en persona. Sus seguidoras son hábiles tejedoras que encontraron en este nuevo saber la posibilidad de un negocio. Es que si bien, asegura Ribeiro, en Chubut no abundan los emprendimientos pensados para el sector mascotas, cada vez hay más servicios diseñados en función de ganar confort para ellas y sus dueños. Aunque la coquetería y la elegancia poco importan en el reino animal, la satisfacción de cuidar a otro, enaltece y resguarda el corazón humano. Se celebra entonces, con favores y bondades, la posibilidad que llega en cuatro patas.