Josefa Dominga: el último pedazo vivo del General San Martín

por Esteban Gaitán

No solo quedó como única heredera de los bienes del Libertador sino también tuvo un papel heroico en la primera guerra mundial.

Josefa Dominga, la nieta menor del General San Martín, tiene una historia cinematográfica como la de su abuelo. No solo quedó como única heredera de todos los bienes familiares, con el peso histórico que eso conlleva, sino también cumplió un papel heroico en la primera guerra mundial.

Su hermana Mercedes murió en 1836; su mamá falleció 15 años más tarde y su papá Mariano en 1885. Eso llevo a que Josefa quedara como la única heredera. Pero, ¿qué hacer con tremendo legado?

Dominga Balcarce San Martín de Gutiérrez de Estrada. (web)

Lo primero que hizo fue enviarle a Bartolomé Mitre todo el archivo personal del General para que se escriba “Historia de San Martín y de la Emancipación Americana”, la primera biografía documentada del Libertador.

Además, donó al Museo Histórico Nacional argentino el mobiliario completó de la habitación donde murió San Martín en Boulogne Sur Mer (localidad del norte de Francia) por pedido Adolfo Carranza, el primer director de esa entidad.

En esos años, Josefa también desarrollo un espíritu solidario que salió a la luz en 1904, cuando murió su marido mexicano Eduardo María de los Dolores Gutiérrez de Estrada y Gómez de la Cortina, con quien se había casado en 1860. 

Desde entonces, se volcó a la beneficencia y a la caridad. En 1905, creó en Brunoy (Francia) la Fundación Balcarce y Gutiérrez de Estrada, donde albergaba a ancianos y operaba gratuitamente a los desposeídos. 

Pero el comienzo de la primera guerra mundial (1914) llevó a Josefa a convertir la fundación en un hospital militar para atender a los soldados heridos, sin importar su nacionalidad.

General San Martín. (web).

De hecho, ante la advertencia de un Oficial que custodiaba una carreta con soldados heridos alemanes, Josefa le dijo: “¡No le pregunté de qué país eran! ¡Le pregunté si eran heridos! ¡Hágalos pasar!”.

Cuando terminó la guerra, el gobierno francés la condecoró con la Legión de Honor, la mayor condecoración que entrega Francia. Y los soldados sobrevivientes, en reconocimiento a su “guardiana”, colgaron una bandera desde una de las ventanas del lugar que funcionaba como hospital: “Eres más valiente que nosotros”.

En sus últimos años, donó sus posesiones al Patronato de la Infancia (Argentina) y a la fundación a la Sociedad Filantrópica de París que todavía existe.

Josefa Dominga dio su último suspiro el 17 de abril de 1924 en el Mausoleo familiar de Brunoy, cerca de París. Allí, todavía su figura sigue vigente, ya que una de las calles principales de la ciudad -hoy rue du pont Perronet– lleva su nombre en honor a su labor.