La economía argentina atraviesa un escenario de contrastes. Mientras sectores como la minería, Vaca Muerta y parte del campo muestran señales de recuperación, el consumo interno continúa siendo uno de los principales desafíos para comerciantes y empresas.
En ese contexto, Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza (AGD) y exsenador nacional por Córdoba, realizó un diagnóstico crítico sobre la situación que atraviesa el sector productivo. El empresario puso el foco en la caída de las ventas, el poder adquisitivo de los salarios y el creciente costo del financiamiento para los comercios.
Urquía es una de las figuras más importantes del empresariado cordobés y está al frente de una de las principales compañías agroindustriales del país.
Roberto Urquía y su diagnóstico sobre el consumo en Argentina
Durante una entrevista, el empresario cordobés describió las dificultades que atraviesa actualmente el comercio minorista y aseguró que la caída de las ventas no está relacionada exclusivamente con el avance de los productos importados.
Según su análisis, el problema es más profundo y está directamente vinculado con la falta de consumo. “No es un problema de tener un producto de la China o nacional, ya no vende directamente, sea chino, sea nacional”, afirmó.
Para Urquía, la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores es uno de los principales factores detrás de esta situación. El empresario sostuvo que las dificultades para llegar a fin de mes también repercuten sobre las propias compañías, que enfrentan problemas para sostener sus estructuras de costos.
“Hoy les cuesta mucho a las empresas pagar los sueldos y a la gente no les alcanza, no para llegar a fin de mes, no les alcanza para llegar a 15 de cada mes”, señaló.
De esta manera, el titular de AGD diferenció la evolución de algunas variables macroeconómicas de lo que ocurre en la economía cotidiana de las familias y los comercios.
La advertencia del empresario más rico de Córdoba
Uno de los puntos que generó mayor preocupación en su análisis fue el costo del financiamiento. Urquía apuntó especialmente contra algunas financieras digitales y fintech, a las que responsabilizó por aplicar tasas que, según afirmó, resultan difíciles de afrontar para los comerciantes. “Hay fintech o estas financieras que han salido nuevas que están cobrando hasta el 1.300% de interés anual”, advirtió.
El empresario calificó ese nivel de tasas como “una cosa de locos” y reclamó una mayor intervención de los organismos estatales para evitar situaciones que considera abusivas. “El Gobierno está para eso, está para los abusos”, sostuvo.
La advertencia se produce en un contexto en el que muchos comercios recurren al financiamiento para afrontar gastos corrientes, cubrir obligaciones o sostener el funcionamiento de sus negocios frente a un escenario de ventas debilitadas.
“La macro está bien, pero la micro no”
Urquía también se refirió a la diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad que enfrentan empresas y consumidores. En ese sentido, reconoció algunos de los resultados alcanzados por el Gobierno nacional, como el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación.
“La macro está bien, hay equilibrio fiscal, la inflación viene bajando”, reconoció. Sin embargo, consideró que esa mejora todavía no se traduce de manera suficiente en la denominada microeconomía, es decir, en la actividad cotidiana de las empresas, los comercios y las familias.
Para el empresario, el desafío pasa ahora por lograr que la recuperación de las variables macroeconómicas se traslade a la actividad productiva y al consumo.
El reclamo de Urquía por el interior productivo
Otro de los ejes de su exposición fue la relación entre el Gobierno nacional y las provincias. Urquía cuestionó las dificultades que, según su visión, tienen los empresarios y productores del interior para llevar sus reclamos a las autoridades nacionales.
El empresario reclamó una mayor presencia del interior productivo en la toma de decisiones y cuestionó una mirada excesivamente concentrada en Buenos Aires.
“Argentina es mucho más que el conglomerado importante de gente que vive entre la General Paz y otras avenidas”, afirmó. En esa línea, también criticó el tratamiento diferencial que reciben las inversiones extranjeras frente a las empresas y productores argentinos.
“Ahí va la alfombra roja”, cuestionó al referirse a la recepción que reciben los capitales externos. Y cerró con una crítica dirigida a la falta de representación de los sectores productivos locales: “La producción argentina no tiene un embajador que la defienda”.