Las historias de amistad no tienen límites y muestran de lo que pueden ser capaces las personas inspiradas por un sentimiento inquebrantable como el que comparten Roxana y Soledad, dos amigas de Villa María unidas por lazos que incluyen a una pequeña que acaba de cumplir 2 años.

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Se hicieron amigas en el trabajo en 2005 y desde entonces compartieron alegrías, penas y el sueño de una de ellas que hoy es mamá gracias a un gesto que nunca olvidará ninguna de las tres involucradas.

La vida quiso que Soledad perdiera varios embarazos y hasta pasó por una operación en la que le quitaron el útero y con eso se alejarían sus sueños de ser madre, hasta que la posibilidad de la subrogación se hizo visible: “Iba leyendo e investigando sobre la maternidad subrogada en Estados Unidos”, contó Sole a El Diario de Villa María.

Todo se precipitó cuando fue su amiga, la que la llamó por teléfono y de manera espontánea se ofreció a llevar el embarazo y ella no lo aceptó: “Lo primero que hice fue decirle que no, porque ella y su marido estaban pensando en tener un segundo hijo”, comentó.

Pero todo cambió cuando llegaron a un acuerdo y Roxana finalmente pudo dar este paso por su querida amiga, con el apoyo de todos: “Antes lo habíamos hablado en familia. Ellos me tenían que aguantar el embarazo y todo el proceso. Como Soledad es una hermana para mí, todos estuvieron de acuerdo”, recuerda con emoción a más de dos años.

Pero todavía faltaba un “pequeño” detalle y era conseguir la autorización de la Justicia, cosa que les llevó un año y ocho meses, hasta que el juez Fernando Flores opinó de manera favorable y “fue el primer fallo de Villa María que admite la maternidad subrogada”, destacaron las amigas.

Para dar más idea de lo que fue esta lucha, Soledad recordó que el primer intento de transferencia del embrión falló en julio de 2018 pero sí tuvieron éxito dos meses después, en un procedimiento realizado en la ciudad de Córdoba: “En el viaje de regreso de Córdoba dije que estaba convencida de que iba a ser una nena”, dice Roxana, que acertó con el pálpito.

Pese a todos los temores lógicos el embarazo fue normal y la niña nació el 3 de junio de 2019: “Mi ginecólogo Ricardo Abuzaid me preguntó si quería cesárea y dije que no, que si lo hacía, lo hacía con todo. Iba a parir a mi ahijada”, concluyó Roxana.