Comenzó en Córdoba – y hasta el 28 de junio- la Semana Provincial de la Prevención del Consumo de Drogas. Se trata de siete días donde la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones y una decena de instituciones públicas y privadas, se unen para visibilizar la problemática del consumo de drogas, legales e ilegales.

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Desde la Secretaría, se desarrollan diferentes proyectos sociales, que buscan la concientización de la sociedad, el acercamiento de quienes necesitan ayuda, y la recuperación de los pacientes que presentan abuso en el consumo.

En este marco, Vía Córdoba habló con el Dr. Darío Gigena Parker, representante de la Secretaría, para conocer el impacto de las adicciones en la provincia y cómo ha impactado la pandemia en los consumidores.

¿Cómo fue el trabajo de la Secretaría durante la pandemia?

El día que se anuncia la pandemia nos avisaron que teníamos que pasar todo nuestro servicio a la virtualidad o no atender más. Entonces, como ya veníamos con un sistema online que permitía enviar recordatorio de turnos a los pacientes, esa base de datos logró configurar esta nueva faceta de la Secretaría.

Cuando terminó la parte más estricta de la cuarentena, empezaron las gestiones para sumarnos al “Si Salud”, que es el sistema utilizado por los hospitales, donde los profesionales tenían acceso al sistema con las computadoras, teléfonos IP y cámaras, para realizar una atención virtual.

Un sistema informático de salud utilizado por la Provincia de Córdobaweb

¿Aumentaron las consultas en pandemia?

No, los contactos mermaron. La imposibilidad de movilizarse hizo que la gente no pueda asistir a la RAAC; y la atención virtual, significó una barrera.

Previo a la pandemia, teníamos algo que se llamaba “Primer contacto espontáneo”, donde la gente venía sin turno, y esta oportunidad era muy importante, porque llegaban por voluntad propia.

La mayoría de los pacientes prefieren que este primer contacto sea presencial, cara a cara. Entonces, hubo una merma muy grande. Lo que sí pudimos, fue mantener los pacientes que ya estaban en tratamiento. Si bien, teníamos estos primeros contactos, no en la cantidad que se manejaba pre-pandemia, donde registrábamos unas 30 personas aproximadamente por día.

¿Cómo afectó la pandemia a los pacientes con adicciones?

Vimos que en la pandemia se perdieron pacientes. También, notamos que hubo una dificultad para la atención de situaciones agudas (crisis), porque los hospitales estaban abocados al Covid-19.

Hay dos investigaciones del Laboratorio de Psicología de la UNC que indican que, en caso de las drogas ilegales -durante la cuarentena estricta- hubo una disminución de consumo por la falta de mercadería, el cierre de las fronteras y la falta de transporte, que hicieron que se aumenten los controles y disminuya la disponibilidad.

En cuanto a las drogas legales, más que aumentar cambió la agenda. El alcohol, por ejemplo, donde los consumos típicos hacían pico los jueves, viernes y sábados, esta vez, se empiezan a distribuir durante toda la semana. La gente tomaba regularmente al no tener estructuras, responsabilidades, y al estar aburrido o con incertidumbre.

El alcohol fue una vía de escape. Desafortunadamente, hay bebidas alcohólicas dentro de los precios cuidados, como producto esencial. Entonces, eso es algo que indudablemente no ayuda.

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En el caso de la marihuana, hay dos subgrupos. Uno que durante la cuarentena lo encontró en familia, y debió volver a su pueblo, que ya era consumidor de marihuana, y ese dispendio disminuyó significativamente por el factor protector de la familia. Y, el segundo grupo de aquellos a los que la cuarentena los encontró solos y ahí si aumentó.

¿Qué se proyecta respecto a esa consumición? ¿Continuará en disminución?

Se espera un rebote luego de la pandemia, como ha pasado en otros países, por una situación de euforia y descontrol. Pronosticamos una cuarta ola, que es la ola de problemas de salud mental por todo lo que hemos pasado: por duelos, muertes, pérdidas de trabajo, conflictos familiares, que son un caldo de cultivo para distintos problemas.

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Ha habido una disminución de la oportunidad de consumo en los jóvenes, debido a las fuertes restricciones. Pero se espera que, con una reapertura, esto aumente considerablemente.