El cordobés Ariel Leguizamón heredó de su abuelo el amor por el Albirrojo. Vive desde hace 15 años en Guadalajara y en TV Azteca se presenta como "orgullosamente de la Gloria".


En agosto, el mes del aniversario de su Instituto querido, Ariel Leguizamón (44) cumple 15 años desde que se instaló en México. Adquirió el acento típico del país y formó una familia mexicana con su esposa Martha y su hija Valentina, pero arrastra la tonada cordobesa y lleva en su identidad mucho de la provincia, como su fanatismo por la Gloria. “Juancho, el primo de mi nena, la quiere volver de Talleres… Que se olvide. Por ahora es de Chivas, de todos modos estoy seguro que seguirá mis pasos”.

Un cordobés-mexicano, junto a su esposa Martha y su hija Valentina, ambas de ese país. “A la nena el primo la quiso hacer de Talleres. Pero seguirá mis pasos”, aseguró el periodista.

Como periodista, lleva 14 años trabajando en TV Azteca, una de las principales cadenas televisivas mexicanas, conduce el programa Protagonistas Jalisco y es panelista de dos noticieros. “Cada vez que se destaca Paulo Dybala, digo ‘orgullosamente de Instituto, como yo‘. O cuando es el cumpleaños de Mario Kempes y de Osvaldo Ardiles”, destacó.

Ariel Leguizamón trabaja desde hace 14 años en TV Azteca, la poderosa televisora mexicana.

“Nunca estuvo en mis planes venir a vivir a México. Yo trabajaba en canal ShowSports, incluso hasta en Tribuna Celeste, que no era lo mío, je. Y pensaba irme a Buenos Aires. Un tío que vivía en Guadalajara se enteró y me llamó. Entre las pocas cosas que llevaba en la valija, estaba la camista de Instituto. Se la regalé a un amigo que tenía un restaurante acá, para hacerlo un hincha más”, recapituló.

Con su hija Valentina y Martín Pampiglione, de Los Caligaris. Otros que juegan de locales en México.

Quienes lo visitan le preguntan por las camisetas en un cuadro sobre la pared, sobre todo por la Albirroja al lado de la de Chivas. Y ahí le aflora lo cordobés.

Los trofeos. La camiseta de la Gloria junto a la de Chivas, el capo de Guadalajara.

Y resaltó: “Mi abuelo Humberto Leguizamón se crió y vivió al frente de la cancha de Instituto. Jugó en el club hasta la Reserva, igual que un hermano suyo, Ángel, un defensor que llegó a estar en los planes de River y Rosario Central, y se quedó en Alta Córdoba. Y otros parientes, Atilio y Esio Borserini fueron de los fundadores porque Atilio era tranviario y Esio trabajaba en el ferrocarril. El arraigo por la Gloria viene desde esos tiempos”.

“Mi abuelo me hizo de Instituto. Nunca me pudo llevar a la cancha, pero con sus anécdotas y sus emociones, me volví un incondicional de los colores. No importan los siete mil kilómetros de distancia”, se emocionó.

“Mi papá, Quito Leguizamón, también es hincha, aunque no muy fanático del fútbol. Mi mamá era de Belgrano. Un ACV privó a mi abuelo de seguir yendo a la cancha. La única vez, en la que estuvimos todos los varones de la familia, fue en el viejo Chateau Carreras, contra Talleres”.

Las imágenes se entrecruzan, con sus comienzos, las primeras notas, y las figuras que eran sus ídolos y después pudo entrevistar en México. “Quería ser arquero, el 1,60 de estatura me llevó a inclinarme por el karate, je. Y a vivir del periodismo. Pude hacer reportajes en Córdoba y aquí también en el Toluca a (Ernesto) Carucha Corti, un técnico al que quiero mucho. Y espero hacer lo mismo con el Tata Gerardo Martino (al frente de la selección mexicana), de los más serios y ecuánimes que pasó por Instituto”.

Admira al Cocayo Oscar Dertycia y no olvida al Chulo Rivoira. También entrevistó a Darío Franco cuando era DT de los Tecos de Guadalajara, ante del campañón que lo puso a las puertas del ascenso con la Gloria. Y en la lista de reportajes pone también de Mauricio Caranta y Facundo Erpen, de pasado en el fútbol azteca, a la actualidad con Javier Correa, delantero del Atlás de Guadalajara.

Nota a Javier Correa, el delantero ex Instituto que juega en el Atlas. Dos hinchas de la Gloria en Guadalajara.

“Sigo muchísimo a Instituto. Antes por teléfono, con la tarjeta. Y ahora de más cerca, gracias a la tecnología. Se que te tiene más joyitas en el plantel y un estadio modernizado, pero que sigue siendo muy de barrio y un emblema de Alta Córdoba. Me pongo de pie por lo jugadores que vistieron estos colores, y recuerdo cada final, las ganadas y también las perdidas. Porque me enojé muchas veces como hincha, y siempre lo voy a ser”, aseguró.

Ademas, lo resaltó como “un club social, con fútbol y no de fútbol”. Y destacó: “Sigo mucho al básquetbol, ahora con su participación internacional y Sepo Ginóbili. Aunque también soy de Atenas, como Bruno Lábaque que es de los dos clubes”.

Este sábado 8 de agosto, aniversario 102 de Instituto, será un día especial, a la distancia y no tanto. “Seguramente amaneceré con la camiseta puesta. Tengo varias, todas compradas eh… Mi predilecta es una negra de las alternativas, y me gustó por su diseño”.

“Entre las pocas cosas que traje en la valija estaba la camiseta de Instituto. Y mi predilecta es la negra, alternativa”.

Brindará desde lejos, como lo hizo en el centenario. “Daría cualquier cosas por compartir este aniversario con mi abuelo. Lo recuerdo hasta hoy por la gallardía con que hablaba de Instituto. Entre tantos valores q me dejó, ser hincha de la Gloria es la mejor herencia”.




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