DÍA 12
Lo que más extraño de mi abuela:verla atravesar el jardín con sus piernas largasprepararnos técon leche a la sombray que el día pase sin hacer nada.
Si hago fuerza todavíapuedo verla de espaldaregando sus plantas con manguera en manoel amor que atraviesalas luces del cieloy la manera imperiosa en que el viento me abrazaen las noches de verano.*
Yo soy de ahí, de ese paisajecuando el río se expande tan ancho, tan ancho.De los pies buscando arena, mis abuelos sentadossobre la orilla. Galletitas y frutas guardadasen el bolso color madera.Las tardes que pasaba buscando amigos que después perdíacuando en la ruta abiertael sol abandonaba los cuerpos todavía calientes.*
Nunca antes había amado a un perro.Salgo al jardín y quiero que ella disfrute el verde,lo trasforme en selva.Cuando se acuesta al sol y cierra sus ojosyo quiero ser parte de su pelo, compartir lo que nos aleja.Viene a saludarme cuando recién despierto y esperalas caricias que no tuvo por la noche.Dejo que el tiempo pase lento,que encuentre la forma de decir las cosas.Una madre podría pedirle a su hijo, nunca crezcasy aun así el amor avanzaría como un río embravecido.

