Ante la suspensión de clases y la falta de internet, las docentes hallaron una alternativa para estar cerca de sus alumnos y que puedan continuar así con sus procesos de enseñanza aprendizaje.


La actividad escolar fue una de las primeras en interrumpirse ante el estado de emergencia sanitaria que significó el avance de la pandemia del coronavirus COVID-19. Y si bien desde el Estado se actuó rápidamente para garantizar que los contenidos escolares llegasen a cada alumno a través de Internet, hay lugares que por su geografía y sus condiciones sociales no cuentan con este servicio.

El Heraldo compartió la experiencia de la docente Celina Arlettaz quien reside en la localidad de General Campos y se desempeña en la Escuela Nº4 “Rosendo Viollaz” de Colonia San Salvador. Ella, al igual que muchos otros docentes en el país, encontró la manera de sortear las dificultades y llegar a cada alumno sin la necesidad de contar con Internet.

Celina se moviliza hacia cada domicilio de sus alumnos para dejarles actividades escolares y también una caja con diversos materiales como juegos de la Oca, Cartas, Billetes, Tapitas, Dados, Masas, Enhebrador, Témperas, Pinceles, Papeles de Colores, Diccionario y Revistas para Recortar.

De esta manera, se garantiza que el alumno no pierda contacto con su docente ni con la propuesta de enseñanza aprendizaje. Es un ejemplo más de compromiso, vocación y solidaridad en tiempos donde estos valores son más necesarios que nunca.




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