La conmovedora historia de los hermanos mellizos separados al nacer, que se reencontraron a los 48 años en Catamarca

La conmovedora historia de los mellizos separados de niños y luego de 48 años lograron reencontrarse en Catamarca.
La conmovedora historia de los mellizos separados de niños y luego de 48 años lograron reencontrarse en Catamarca. Foto: Fenix 951

Adrián fue dado en adopción, y David criado por su familia materna; a pesar de que no tenía los datos de su mamá, gracias a las redes sociales, lograron contactarse y todo quedó sellado en un hermoso reencuentro.

Una emotiva historia se asoma a Catamarca, donde dos hermanos mellizos fueron separados de pequeños, y a los 48 años se reencontraron. Adrián y David nacieron en la década del 70, en el hospital San Juan Bautista de San Fernando del Valle de Catamarca. Por cuestiones de la vida, uno de ellos fue adoptado y el otro, se crió con su familia materna.

En diálogo con Catamarca/12, Adrián contó que a David, fue criado en la capital catamarqueña por su familia materna, y que a él lo adoptó una familia de Fiambalá. A los 20 años, descubrió que era adoptado, y comenzó a rastrear parte de su historia, para conocer sus orígenes, pero no esperaba descubrir que tenía un hermano mellizo.

Los hermanos mellizos se abrazaron por primera vez a los 48 años.
Los hermanos mellizos se abrazaron por primera vez a los 48 años. Foto: Página 12

Adrián cuenta que tenía los datos completos de su padre biológico, pero que este no le daba los datos de su madre; esto hizo que la búsqueda se vea truncada. Afortunadamente, gracias a las redes sociales logró recolectar información, y se enteró de la existencia de David, su mellizo que vive en Belén.

Rápidamente, se pusieron en contacto y conoció mayores detalles de su historia. Además, conoció a otros familiares que viven en la localidad de La Estancia, en el norte de Belén. “Ahora me quedan muchos familiares por conocer, lo cual me tiene muy ansioso y entusiasmado”, reconoció.

Cuál fue el motivo de separación de los mellizos de 48 años en Catamarca

El hombre relató que “cuando nací me dieron en adopción, pero una tía mía (biológica) se enteró y se lo llevó a él (David) para criarlo. Él a su tía le decía mamá”, dijo Adrián, que actualmente se desempeña como periodista en la localidad de Fiambalá.

En cuanto a su historia, contó que fue adoptada por una familia que “me crió de la mejor manera y por ser hijo único, nunca me hicieron faltar nada, por el contrario, pero a los 23 o 24 años empecé la búsqueda, nunca con la idea de reemplazar a nadie, sino porque quería conocer más sobre mi identidad”.

Sus padres le habían contado algunas cosas, pero Adrián no sabía el nombre certero de su mamá biológica, en cambio, de su papá biológico, tenía los datos completos. “Un día me animé e hice contacto por teléfono, pero no me quiso dar los datos de mi madre, se hacía el desentendido, porque se ve que la familia de ahora no sabía nada de esto y no quería hablar del tema. Es más, pasados unos años insistí y me atendió una chica y cuando le dije que era su hermano biológico, directamente me cortó”, relató.

El momento del reencuentro entre los mellizos luego de 48 años

Cuando los hermanos se pudieron contactar, se pusieron al día y Adrián, entre otras cosas, se enteró de que su madre biológica vivió en el Norte de Belén hasta su fallecimiento, hace cinco años. Pero el tan ansiado abrazo, se hizo esperar desde el 12 de octubre, cuando gracias a Facebook descubrió que tenía un “clon”.

Las vueltas de la vida hizo que el pasado viernes 18 de noviembre, un amigo en común que tuvieron todo este tiempo, pero que desconocía el parentesco, fuera el encargado de reunirlos: le contó que David iba a ir a la ciudad de Tinogasta por trabajo. Adrián tuvo la idea de darle una gran sorpresa, se dirigió hasta el lugar para reencontrarse con su mellizo.

“Me fui por atrás y lo sorprendí. Cuando nos vimos fue una sensación muy difícil de describir, muy emocionante”, contó. Luego sumó que en ciertas ocasiones pensó en dejar de buscar, pero su esposa lo incentivó para que siga. “Siempre sentía una atracción por Belén y quería ir por distintos motivos, será que la sangre llama”, reflexionó.

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