Hace ya unos años hay un contacto más habitual con las B Corps, empresas cuyo fin único no es el obtener una rentabilidad adecuada sobre el patrimonio invertido por los accionistas, sino que reconocen también que para su funcionamiento es necesaria una inversión social y medioambiental que no está reflejada en los libros, y que por lo tanto merece una rentabilidad social y medio ambiental acorde

Las Empresas B certificadas son un nuevo tipo de negocio que equilibra el propósito y las ganancias. Están legalmente obligados a considerar el impacto de sus decisiones en sus trabajadores, clientes, proveedores, comunidad y el medio ambiente. Esta es una comunidad de líderes, que impulsa un movimiento global de personas que utilizan las empresas como una fuerza para el bien.

Camión de cereales - Fotografía: Ramiro Bustinza

Así como una empresa que no es capaz de rentabilizar su patrimonio adecuadamente no es financieramente sostenible, si no es capaz de rentabilizar social y medioambientalmente su inversión tampoco es sostenible.

La industria agropecuaria es la más extensiva en tierras y suelos, la mayor consumidora de agua, y el mayor contratador de mano de obra no calificada a nivel global.

Por siglos el activo social y medioambiental de la industria agropecuaria fue utilizado para generar exclusivamente rentabilidad privada, y en paralelo la historia fue testigo de la esclavitud en los campos, la deforestación masiva, la erosión de los suelos, la contaminación de las aguas, y la polución del aire producida por la misma actividad.

Pero la contabilidad es clara en sus reglas, y donde hay haberes, hay deberes también, sólo que por siglos los libros contables de la ética social y medioambiental estuvieron perdidos. Esos activos sociales y medioambientales que generan ganancias privadas también tienen como contraparte pasivos sociales y medioambientales, que exigen intereses, que exigen atención. Al parecer esta generación encontró esos libros y hay pérdidas acumuladas en los registros.

El control y la evaluación de la gestión agropecuaria deben incluir los efectos netos sociales y medioambientales, positivos o negativos, porque simplemente es lo correcto, porque hoy no se puede ser neutro al cambio climático, o indiferente a los fenómenos sociales, o porque simplemente es el consumidor el que con cada vez más fuerza lo está exigiendo.

Soja a cosechar - Ramiro Bustinza - Miramar Argentina

Una empresa sostenible se preocupa básicamente de cinco grandes grupos de beneficiarios de la sociedad:

  • Sus trabajadores,
  • la comunidad local donde opera.
  • los grupos subrepresentados o minorías.
  • los proveedores.
  • los clientes.

Por el lado del medioambiente, la empresa sostenible se preocupa del agua, la tierra, el aire y los seres vivos que afecta.

La acción sostenible busca generar actividad económica de alto estándar ético, entregando al cliente final productos y servicios de calidad, sin efectos secundarios no deseados. A nivel social la empresa sostenible entrega beneficios y genera impacto económico positivo en la comunidad local y en sus trabajadores. Otorga igualdad de oportunidades laborales sin ningún tipo de discriminación de raza, género, orientación sexual, nivel socioeconómico, o de cualquier otra clase.

Elimina o reduce la precariedad laboral para sus trabajadores, la inequidad salarial, y el riesgo de daño físico y moral. También busca reducir la asimetría de poder de negociación entre la administración y los trabajadores.

vaca atardecer - Miramar - Ramiro Bustinza

En la industria agropecuaria todavía existen prácticas que precarizan el trabajo, como la contratación informal, o el pago de leyes sociales por el salario mínimo; existen también prácticas deficientes para la mitigación de riesgos físicos, especialmente en el manejo de agroquímicos, y ciertamente discriminación negativa salarial por raza y género.

A nivel medioambiental la empresa sostenible busca constantemente eliminar o reducir la contaminación ambiental que genera, y cuando no puede, intenta compensarla.

El sector agropecuario se caracteriza por ser reactivo, pero las tendencias de hoy son exponenciales y no se pueden abordar con medidas lineales, por lo que es necesario anticiparse. Ya hay varias empresas que están sir- viendo de punta de lanza y han redefinido su definición de éxito, entendiendo que para poder “sostenerse” en el tiempo ya no basta sólo la rentabilidad financiera.

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