Muy resistente a la podredumbre y posee elevada durabilidad natural por lo que no requiere ser preservada para su utilización, condiciones que la transforman en una buena alternativa para la obtención de madera redonda.


La provincia de Buenos Aires presenta un gran potencial para el desarrollo de proyectos forestales, tanto en suelos aptos para la agricultura tradicional, como también en aquellos usualmente utilizados con fines ganaderos.

La instalación de montes de reparo, cortinas forestales y macizos representa una alternativa agroforestal posible, rentable y permitiría convertirse en una producción a considerar como complemento del uso principal de la tierra.
En este contexto, la acacia blanca se vislumbra como una especie promisoria que se encuentra adaptada a las condiciones edafoclimáticas de la provincia de Buenos Aires.

Alambrado – Fotografía: Ramiro Bustinza

Actualmente es requerida para su empleo en postes de alambrado eléctrico y en menor medida para alambrado permanente. El paulatino aprovechamiento y degradación del Parque Chaqueño hace necesario replantear alternativas a los históricos palos de quebracho e itin – entre otros – que fueron empleados a lo largo de la historia en todas las mejoras rurales realizadas en la Región Pampeana.

Pertenece a la familia de las leguminosas y como tal, posee la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico. Si bien es nativa del centro este de los Estados Unidos, ha alcanzado gran desarrollo en Hungría y Rumania, donde existen 425.000 ha plantadas.

Es un árbol caducifolio que puede alcanzar los 25 m de altura.

Posee hojas compuestas, alternas, con un par de estípulas, con frecuencia transformadas en espinas. Tiene flores melíferas, de color blanco, reunidas en vistosos racimos. Su fruto es una legumbre, que puede tener entre 3-18 semillas de 4-5 mm de longitud, pardas y reniformes.

Su corteza es de color parda, profundamente agrietada, su albura de color amarillento y su duramen de color castaño oscuro con brillo suave y sin olor, de veteado pronunciado. Su madera presenta estabilidad dimensional media siempre que se le realice un correcto secado.

Requiere suelos bien drenados, profundos, pudiendo alcanzar su turno de corta en 20 años. Se recomienda un distanciamiento de plantación que permita el control de malezas en los dos primeros años de establecimiento.

Teniendo las herramientas adecuadas se sugieren marcos de plantación de:

  • 2 m * 2 m  — 2.500 plantas por hectárea
  • 2 m * 3 m — 1.667 plantas por hectárea
  • 3 m * 3 m — 1.111 plantas por hectárea

En cuanto al material de plantación, se recomienda el empleo de plantines a raíz desnuda y elegir viveros certificados por el INASE para garantizar la calidad de los mismos. Es necesario realizar una poda de conducción los primeros años para lograr fustes rectos y libres de ramas.

Se recuerda que continúa vigente la ley de incentivo a la forestación que otorga un monto no reintegrable a plantación lograda (se efectiviza a los 2-3 años de plantado) y también es factible lograr la exención del impuesto inmobiliario del lote afectado a la forestación.




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