Me gusta ir mirando todo cuando manejo por las rutas argentinas. Antes que nada, quien viene de frente y a quien tengo detrás. Después miro montes, molinos, vacas, caballos, imagino cascos de estancia según el tamaño del monte. Observo casas abandonadas, los nuevos food trucks que van surgiendo al costado de la ruta al ritmo de la pandemia, los puestos de vendedores ambulantes, nuevos barrios y también cómo crecen algunos rancheríos.

Hace más de 40 años que recorro la Ruta Nacional N°3 desde Buenos Aires hasta Azul, mi ciudad de origen. Todo el mundo me comenta lo mismo “estás loca de ir por la 3!”, y un poco es cierto. Ahí perdieron la vida mi padre, una amiga querida, mi padrino, otro amigo de la familia, y podría seguir la lista de conocidos… Pero lo cierto es que conozco cada curva y cada recoveco de la Ruta Nacional N° 3. Me resulta fácil. Sé perfectamente cuando es doble mano y me permite acelerar, o cuando es mano simple y me obliga a ir con más cuidado. Según el tráfico, tengo calculado cuanto tardo hasta Cañuelas, luego hasta San Miguel de Monte, después hasta Las Flores, hasta Cacharí y finalmente hasta llegar a Azul. Recorro tanto esta ruta (al menos dos veces al mes), que puedo estimar a qué hora llegaré con un error de 5 minutos como máximo (calculado a reloj, no según App).

Muchos de los viajes los comparto con mis hijos desde que son bebés. Siempre jugamos en los viajes, y los juegos van cambiando según las edades. Cuando eran muy chiquitos y empezaban a balbucear sus primeras palabras les iba preguntando: ‘¿Qué es eso? “molino”, y ¿eso? “árbol”, ¿qué animal es aquel?... Cuando fueron un poco más grandes me puse más exigente, me gustaba que reconozcan los cereales que estaban sembrados en los campos. Cuando empezaron a leer, los estimulaba para que lean carteles, y si el tráfico lo permitía pasaba más lento frente a ellos, para darles tiempo a descifrar la palabra. Amo leer, y les leí libros desde muy chiquitos. Me parece fundamental para incentivar la imaginación, para la comprensión de textos (tan útil cuando llegan al secundario) y para que la vista se les acostumbre a la palabra escrita correctamente. Siempre les insistí para que lean, porque si se meten en la historia y la viven, el cerebro involuntariamente se acostumbra a ver las palabras escritas de manera correcta, entonces cuando una palabra está mal escrita “molesta” a la vista. Es como un juego, así se los planteo.

Sorpresas ortográficas en la Ruta 3GGR | Sorpresas ortográficas en la Ruta 3

Y en eso estábamos jugando por la Ruta 3, leyendo carteles de los verdes, indicadores de ciudades a tantos kilómetros cuando nos encontramos con algunas sorpresas… En menos de 100 km. entre Cañuelas y Gorchs hay tres carteles con faltas de ortografía. Antes del famoso castillo $3.50 hay un cartel blanco en el que se lee Dárcena. Cerca del ACA de Gorchs hay dos carteles verdes, uno dice “Lag. de Montes” y el otro Torquins.

Debo reconocer que el de Lag. De Montes me sacó una sonrisa. ¿Quién no se tomaba La Estrella en los ’90 y cuando paraba el colectivo en la terminal de Monte el chofer gritaba: “Montesssss paramo 10 minuto”, y ahí bajábamos los estudiantes famélicos a buscarnos un sándwich de salame. Era de noche y llegábamos tarde a Azul. Esa era nuestra cena.

Ahora me pregunto, ¿quién es el responsable de los carteles en Vialidad Nacional? Yo no soy perfecta, también tengo dudas y faltas ortográficas, pero recurro a san Google cada vez que lo necesito. Hoy día es muy fácil, en pocos segundos tenes la respuesta en un click como por arte de magia. No hay excusas para no escribir bien, solo es falta de voluntad.

Sorpresas ortográficas en la Ruta 3GGR | Sorpresas ortográficas en la Ruta 3

¿Podrá Vialidad Nacional ponerse las pilas y por lo menos escribir sin faltas de ortografía los carteles de las rutas? Yo solo recorro 300 kilómetros de la Ruta Nacional N° 3, pero imagino que esto debe pasar a lo largo y a lo ancho del país. Más allá que las faltas de ortografía lastiman los ojos, los carteles son una excelente oportunidad para que nuestros chicos practiquen lectura en la ruta. ¿Nos podrá ayudar Vialidad Nacional? Muchas gracias.

Guillermina Gómez Romero es periodista y autora del libro Azul, Guía de viaje. Su cuenta de Instagram es @guiadeazul_dao