Cerrados desde el 16 de marzo, más de 40 espacios de entrenamiento buscan volver a funcionar con nuevas medidas y esperan respuestas más concretas de parte del municipio.


Con la flexibilización de la cuarentena y las diferentes fases que fue pasando Azul, muchos negocios pudieron reabrir y adaptarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, algunos otros como los gimnasios quedaron postergados y corren peligro de extinción. 

Profesores, dueños y empleados de más de 40 gimnasios azuleños hicieron un video que se viralizó en las redes sociales para pedir la reapertura de los locales con protocolos de seguridad para recuperar sus fuentes de trabajo y ser un complemento para la salud pública en medio de la pandemia.

“Estamos cerrados desde el 16 de marzo. Muchos de mis colegas alquilaron material para hacer unos pesos y también organizarnos clases virtuales, pero la realidad es que es muy difícil sostener una estructura montada con todos sus gastos solo de alquilar una bicis.Desde el municipio no pueden tomar la decisión de abrir los gimnasios porque es competencia de provincia de Buenos Aires, pero si pueden habilitar a más establecimientos a que funcionen como centros de rehabilitación física y metabólica para pacientes que sufren patologías cardiovasculares, pulmonares o neurológicas. Solo permitieron a dos gimnasios de los 42 que somos, por eso presentamos los proyectos de rehabilitación física y metabólica para que más colegas tengan la oportunidad de empezar a trabajar”, cuenta Maximiliano Fascetto, el dueño de CardioTraining, entrevistado por Vía Azul.

Fascetto entiende que la apertura de gimnasios depende del gobierno bonaerense, pero le reclama al municipio habilitar más espacios para rehabilitación: “Estos nuevos proyectos nos dan la posibilidad de que todos los profesionales a cargo de sus gimnasios y estudios de Pilates podamos empezar a trabajar inmediatamente, porque no depende de cambiar de fase, ni una decisión de provincia, si no , la aprobación desde el municipio”.

Al mismo tiempo, el profesor de educación física cuenta que presentaron varios proyectos al municipio para que les permitan trabajar al aire libre con grupos reducidos de personas, sin embargo todavía no tuvieron respuesta.

La problemática no recae únicamente en los gimnasios, la realidad de los centros de pilates es parecida. “Cerramos hace más de cien días, los alumnos empezaron a tratar de adaptarse al sistema online, pero no es lo mismo. Doy clases en un grupo cerrado de Facebook en vivo todos los días y cada tanto hice clases abiertas para sumar gente, pero es muy difícil porque no te conocen. Normalmente los alumnos se van bajando todos los meses, pero esa baja se venía compensando con alumnos nuevos. Ahora, al estar cerrados, se van bajando y nadie se vuelve a incorporar”, se lamenta la instructora de pilates Silvia Barragán.

“El jefe de Gabinete nos dijo que se está tramitando un subsidio de 15 mil pesos por única vez para aquellos profes e instructores que estén pasando mayores problemas económicos. Está todo en trámite desde el subsidio junto a otros beneficios de impuestos tanto municipales como luz, agua y gas”, agrega el preparador físico.

“El pedido no es solo de los profes, sino de la gente que quiere seguir su vida lo mas normal posible dentro de las necesidad básicas. Nosotros brindamos salud, eso es una necesidad básica y no lo están viendo desde ese lugar”, agrega la instructora de pilates.

NUEVOS PROTOCOLOS

Desde los gimnasios vienen presentando y preparando nuevas alternativas para poder abrir sus locales listos para los nuevos tiempos que corren: higiene de manos y zapatillas al ingreso, tapabocas, cantidad limitada de personas por turno, distanciamiento e higiene de material entre turnos. En el caso de pilates, la nueva normalidad podría ser más sencilla: ”La gente podría usar tapabocas ya que no es una actividad aeróbica y cada uno quedarse en camillas para mantener la distancia social. Estáría muy controlado el tema del contagio, hasta se podrían armar boxes”, afirma Barragán.




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