El fotógrafo Luis Paez retrató la fachada del mítico edificio del Cine San Martin antes de que sea demolido.


Cuando uno va viviendo en el camino de la vida los momentos especiales, sin dudas en mi y en varios (casi todos) quedarán registrados el “va a empezar”, el aroma al maní con chocolate, el “original” sabor del alfajor Tatín, la “Monumental” fachada idea del Arquitecto Osvaldo Pons y la voz muy particular en un micrófono plagado de medios de Don Pirucho Bergonzo.

Así es que las casualidades o causalidades de la vida, llevaron al amigo y fotógrafo Luis Alberto Paez a retratar por ultima vez, la fachada del Monumental Cine San Martín de Arroyito. Se transformó en uno de los momentos de agonía del edificio que quedará marcado en la adolescencia de quienes vivimos ése Arroyito.

Cine Monumental San Martín Arroyito, bosquejo del Arquitecto Osvaldo Pons

La historia cuenta que el 14 de Septiembre de 1957, los hermanos Eduardo, José, Tercilio y Félix Bergonzo inauguraron el Cine “San Martín” y que el proyecto del edificio era del arquitecto Osvaldo Pons, ubicado en la calle Manuel Belgrano al 1050. El lanzamiento del cine fue con el estreno de las películas “El Traje Blanco” y “Los Caballeros del Rey Arturo” en un sala que tenía una capacidad superior a las 700.

Los hermanos Bergonzo junto a Don Angel Bruneli (primer maquinista) en la noche de la inauguración con la proyección de la película “Los Caballeros del Rey Arturo”

Un hecho sin precedentes para nuestra ciudad y toda la zona, con el sistema Cinemascope el Cine San Martín colocaba al pueblo de Arroyito como una de las localidades de vanguardia. Todas las películas que marcaron historia en la pantalla grande pasaron por ahí, hasta que cerró sus puertas en Marzo de 1991 con la proyección de “Las Tortugas Ninjas”.

La salida obligada, era el Cine de Don Bergonzo, desde aquellos que iban a soñar con el séptimo arte hasta aquellos que lo ponían de pretexto para juntarse. Muchas veces nos permitió soñar el Cine de Arroyito, desde el descubrimiento de una “monumental” Coca Sarli hasta el guiño cómplice de llevar a una compañera a ver una de Luis Miguel.

El arquitecto Osvlado Pons junto a personalidades de la epoca en el Cine Monumental San Martín Arroyito

La construccion del ingreso a la Sala Principal

El tiempo hizo lo que tenia que hacer y la tremenda obra de Pons fue perdiendo la identidad de sala cinematográfica para transformarse en un boliche de avanzada con la llegada de Fax. Luces de ultima generación y sonido propio de los centros bailables de primera, hacían lucir al edificio una vez más y lo ubicaban como el boliche de la zona. Tras la ida de Fax, hoy las ultimas letras que se veían en su frente mostraba la existencia en algun momento de Barrabás.

Vos llegabas al cine, yo al menos que lo tenia a 3 cuadras, y los ojos se te llenaban de luces. Su entrada con puertas de vidrio, a la derecha ibas a la boletería y ahí comprabas el ticket. Antes de ingresar a la sala, mirabas fijo la vitrina de madera y vidrio que albergaba las golosinas de Arcor y hacía ahí enfilaba.

Mi cajita amarilla de maní con chocolate, las DRF de naranja y mi Sprite en botella de vidrio con la pajita que buscabas al fondo del bar donde habia algunas mesas, eran infaltables. Ahora si, listo para entrar a la Sala Principal, alfombra para entrar por la derecha siempre y buscar las útlimas filas, mientras mas atrás estabas mas adulto te sentías, los chicos iban adelante.

Foto de las butacas de la Sala, butacas que se encuentran en el Teatrillo Municipal Jose Guarch.

Ahí tomabas dimensión de lo que significaba el Cine de Arroyito, una pantalla enorme acompañada por dos telones que hacían de limites a la hora de encuadrar la proyección y un techo eterno casi llegando al cielo. Antes de que las luces se apagaran, ya sabias si habia venido a ver la peli quien te interesaba y la voz de Don Pirucho que daba rienda suelta a la magia.

La útlima foto de Luis generó en mí, la caida de un sueño, la inmortalidad de un grande, el quiebre de una época y el cierre de un capitulo en mi vida. Allí quedaron, con la pronta demolición del edificio digo, las noches de mi inocencia cuando salía siendo maestro karateca con alguna de Bruce Lee, el amante perfecto con una de la Sarli o hasta dormir con la luz encendida de la habitación cuando veía una de terror.

Fotos: principal Luis Alberto Paez. Fotos de antaño: gentileza Juan Bergonzo.




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