El gobernador Gerardo Morales (Jujuy) quiere anticiparse a la puja presidencial del 2023, poniendo a tono al radicalismo durante buena parte del 2022. Ya le propuso a otros correligionarios de la UCR cómo pelear la agenda política del próximo año: convocar a una gran interna partidaria que defina al pre-candidato presidencial que compita con el PRO. Que todos los dirigentes radicales con aspiraciones presidenciales compitan entre sí, para llevar un candidato fuerte a las PASO de Juntos por el Cambio para el 2023. La idea está siendo debatida en distintos grupos partidarios. Martín Lousteau, referente de un espacio enfrentado a Morales, por ahora rechaza la idea y se manifiesta a favor de resolver la candidatura radical directamente en las PASO de 2023.

Quienes conocen a la UCR creen ver en estos momentos movimientos internos como no se veían desde hace décadas, cuando el partido se dividía en grandes líneas internas como la alfonsinista “Renovación y Cambio” o la balbinista “Línea Nacional”, espacio heredado después por Fernando de la Rúa. Las recientes internas en Córdoba, CABA y provincia de Buenos Aires arrojaron una movilización infrecuente de dirigentes que se cruzaron de un distrito a otro para llevar sus apoyos a los candidatos locales. La puja continuará próximamente en Santa Fe y San Luis. Estos dos sectoros aún no tienen o han podido instalar sus nombres, pero los afiliados van distinguiendo los contornos dos las dos grandes líneas nacionales en construcción. El senador Martín Lousteau, con su grupo “Evolución”, es el referente de una línea. La que dice ir “por la renovación de dirigentes que llevaron al partido a estar a la sombra del PRO”. El gobernador Gerardo Morales asoma como la principal referencia del otro gran sector nacional, cuyos dirigentes ocupan cargos legislativos nacionales y ocupan las estructuras partidarias en las últimas décadas.

“No apoyaría nuevamente a Macri para una candidatura a presidente”, dijo Morales, para aclarar que, sin embargo, el líder del PRO tenía las puertas abiertas de Jujuy para presentar su libro “Primer Tiempo”. Morales ha dejado otros títulos fuertes en las últimas semanas como la diferenciación doctrinaria entre el radicalismo y el macrismo: “Nosotros creemos en el rol del Estado, el PRO no”, definió.

Morales ya comentó su idea de movilizar al partido el próximo año detrás una interna presidencial en una reunión celebrada a mediados de febrero pasado en la Casa de Corrientes de la Capital Federal. Allí estuvieron el tucumano José Cano y el formoseño Luis Naidenoff (ambos militando para el jujeño), Mario Negri, los bonaerenses Maxi Abad (triunfador sobre Gustavo Posse), Miguel Bazze, Daniel Salvador y Karina Banfi; el chaqueño Angel Rozas, el porteño Gil Lavedra, y los anfitriones, el gobernador de Corrientes Gustavo Valdés y su antecesor, Ricardo Colombi. Ernesto Sanz adhiere a este grupo, igual que otros referentes de CABA como Jesús Rodríguez y Facundo Suárez Lastra o el puntano Walter Ceballos.

Morales imagina al radicalismo dando pelea en la agenda política del próximo año, subido a un proceso electoral interno para encontrar el candidato más competitivo posible. El jujeño se anotó en la carrera, pero también nombró a dirigentes como Alfredo Cornejo o Mario Negri. Desde Buenos Aires algunos anotan al médico Facundo Manes. Morales, no obstante estos nombres, sabe que su idea de gran interna radical presidencial tiene un challenger: Martín Lousteau.

El senador nacional porteño dijo a este diario que el radicalismo debe llevar sus candidatos (“todos los que así lo quieran”) directamente a las PASO de Juntos por el Cambio, de 2023, sin una interna radical previa como plantea Morales. También dejó una chicana al otro sector: “tiene que surgir un candidato radical que no pierda 25 a 3 en las PASO”, alusión a la derrota de Ernesto Sanz con Mauricio Macri. Sanz es un aliado de Morales.

El rechazo de Lousteau a la propuesta de Morales, dijeron en su entorno, se explica en que hoy las estructuras partidarias responden “al status quo”. “En las PASO la votación es abierta y pesan menos los aparatos”, dicen.

Lousteau cuenta con el apoyo del radicalismo porteño liderado por el diputado nacional Emiliano Yacobitti, a quien secunda Enrique “Coti” Nosiglia. En Buenos Aires, Lousteau se alió a Posse, y a los históricos, Federico Storani y Juan Manuel Casella, dos voces muy críticas a la integración a Juntos por el Cambio. En Córdoba, el socio fue Rodrigo De Loredo, y enfrentaron a la alianza Negri-Mestre, ganadora de la interna. Lousteau dice que hay nuevas generaciones que buscan identificarse en el radicalismo y romper con el “status quo partidario” de los últimos 20 años. La Franja Morada y gran parte de la Juventud Radical lo apoyan.

La eventual interna presidencialista radical de Morales está precedida por otra disputa: en diciembre próximo se debe elegir al nuevo presidente de la UCR. Cornejo (cercano a Lousteau) no puede re-reelegir. Estas dos líneas nacionales en conformación avisaron que disputarán la presidencia.

Por la Corresponsalía en Buenos Aires.