La semana, en materia de asuntos diplomáticos, dejó entre signos de interrogación y exclamación la malinterpretación con sentido político que hizo la Cancillería respecto de la gestión que realizó la compañía de aviación Lufthansa ante nuestro país. Desde el Palacio San Martín, se comunicó oficialmente que la aerolínea de bandera de Alemania solicitó autorización a la Argentina para sobrevolar y aterrizar en las islas Malvinas. Dando a entender a la opinión pública que esto significaba un reconocimiento de la soberanía argentina sobre las islas.

“Nada más errado; y que en el contexto internacional de la diplomacia, hizo quedar a nuestra Cancillería como poco seria o, lo que es más grave aún, carente de idoneidad; es decir, ignorante. Se trata, sin dudas, de otro bochorno de la Cancillería argentina; otro ejemplo del desmanejo del Palacio San Martín”, le expresó una alta fuente diplomática a Vía País.

El vuelo Hamburgo–Malvinas, que con un itinerario de 13.700 km será el trayecto más extenso que haya realizado Lufthansa en toda su historia, será excepcional, en función de que la ruta tradicional que cubre por Cabo Verde, república insular africana ubicada en el Atlántico, frente a las costas senegalesas, no se puede utilizar debido a la pandemia de coronavirus.

“En la estricta práctica, por lógicas razones de seguridad, y más allá de cualquier cuestión simbólica, política o ideológica, cualquier aeronave que necesite sobrevolar y más aún aterrizar en las Malvinas debe solicitar autorización a Gran Bretaña y al gobierno del archipiélago, que responde al Reino Unido. Nos guste o no, las islas están regidas militarmente por las fuerzas armadas británicas desde el final de la guerra con Argentina en 1982. Esto no invalida nuestro reclamo de soberanía; pero en la práctica, hoy, las cosas son así”, sostuvo la misma fuente.

De hecho, Lufthansa difundió que los preparativos para este vuelo “son inmensos” e incluyen entrenamiento adicional para los pilotos y el manejo del combustible disponible en la base militar (británica) de Mount Pleasant -aeropuerto principal de las Malvinas- para el regreso. Toda la carga y el equipaje del avión se cargará en Hamburgo completamente desinfectado y sellado, y también hay contenedores adicionales para los desechos a bordo, ya que solo se pueden descargar al regresar a Alemania; todo, para evitar cualquier tipo de transmisión de COVID-19, según comunicó la aerolínea.

La fuente consultada por Vía País continuó: “Lo que en realidad pidió Lufthansa, y no Alemania como estado nacional, es sobrevolar Argentina y contar con un aeropuerto alternativo, en caso de que sus aeronaves y por razones climatológicas no pudieran aterrizar directamente en las islas”.

Los vuelos de Lufthansa, realizados con una aeronave Airbus 350-900, serán dos chárter que llevarán científicos, quienes, después de la escala en las Malvinas y transportados a continuación vía marítima por el buque Polarstern, también alemán, desempeñarán estudios en la Antártida.

El aeropuerto indicado por el gobierno argentino respondiendo al pedido de Lufthansa es el de la ciudad de Ushuaia. A la vez, la misma Lufthansa difundió que en el plan de los vuelos cuenta con el aeropuerto de Punta Arenas, Chile, como otra alternativa.

La interpretación que hizo el Palacio San Martín de la gestión de Lufthansa generó una seria de controversias con la Cancillería alemana, que a través de canales formales aclaró: “Las actividades de las empresas privadas no pueden atribuirse a la República Federal de Alemania y no tienen consecuencias internacionales”.

A la vez, recordemos que Argentina todavía no le ha recibido las cartas credenciales al nuevo embajador alemán.

“Que Solá haga un curso de inglés”

En el mismo contexto de lo que pasó en la semana, recordamos que la Cancillería argentina felicitó, a través de la red social Twitter y en español, al flamante presidente de los Estados Unidos, Joe Biden y a la vicepresidenta Kamala Harris. Pero también dejó una dura crítica contra la gestión de Donald Trump. El tuit generó malestar en el presidente de la nación Alberto Fernández, rechazos de múltiples sectores y comentarios irónicos contra el canciller Felipe Solá, a quien mandaron urgentemente a “hacer un curso de inglés…”

El tuit publicado por Cancillería el pasado miércoles 20 de este mes.Twitter | Twitter

“Fue bochornoso que la Cancillería argentina salude en su propio idioma oficial y no en el del país que es saludado. Es una cuestión básica de protocolo, de respeto. Lo que pasó habla de la incapacidad de quien está al frente de la Cancillería”, mencionó otra fuente consultada por Vía País.

China, otro asunto que sigue preocupando

En la semana, también se informó que el gobierno chino aprobó el plácet de estilo para la designación de Sabino Vaca Narvaja como Embajador. En el ambiente diplomático en Pekín fue muy criticada la medida de darle el beneplácito a Vaca Narvaja mientras el Embajador de carrera Luis María Kreckler aún se encuentra en Pekín preparando su partida, despidiéndose de las autoridades locales y el cuerpo diplomático acreditado en la capital china.

Sobre el particular, la misma fuente a la que acudió Vía País, comentó: “En diplomacia, es de muy mal gusto y fuera de protocolo otorgar el plácet de estilo mientras el embajador anterior aún no ha partido. Los usos y costumbres indican que se debería esperar por lo menos la partida de regreso del embajador saliente. La diplomacia china conoce estos principios perfectamente; figuran en alguna de las tres primeras páginas del libro más básico de protocolo y ceremonial. Esta situación se puede explicar únicamente a presiones del lado argentino, para que se apresuren los plazos”.

Finalmente y como si fuera poco, el pasado jueves, el Subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti, criticó duramente al gobierno nacional acusándolo de “entregar la cuenca Del Plata”. Al respecto, la fuente convocada por Vía País se preguntó “¿Por qué su primo y actual vicecanciller Pablo Tettamanti no dijo absolutamente nada y el canciller Felipe Solá tampoco?”