La Argentina retrocedió en el 2020 tres puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI por sus siglas en inglés) de la ONG Transparencia Internacional. Asimismo, cayó 12 puestos en el ranking, quedan en la posición 78 sobre 179 países.

En la encuesta internacional, la Argentina sacó 42 puntos sobre 100 -siendo 100 para los países más transparentes-. En el 2019, el último año del gobierno de Mauricio Macri, había obtenido 45.

Con respecto al ranking de posiciones, la Argentina quedó el año pasado en el puesto 78 sobre 179 países, siendo los últimos los más corruptos. En el 2019, la Argentina estaba mejor, en el puesto 66, más cerca de los primeros puestos que son los países más transparentes.

Indice de percepción de la corrupción mundial 2020 y ranking mundial de la transparencia.Clarín

El Índice de Percepción de Corrupción es un trabajo de la ONG Transparencia Internacional, que preside la argentina Delia Ferreira Rubio. Poder Ciudadano es el Capítulo Argentino de Transparencia Internacional y el encargado de presentar los resultados en el país.

Indice de percepción de la corrupción mundial 2020 y ranking mundial de la transparencia.Clarín

El director ejecutivo de Poder Ciudadano, Pablo Secchi, se refirió al índice y aclaró que “no indica que un país es más corrupto que otro, sino que especialistas en la materia, inversores, y actores específicos, dan su opinión sobre el estado de corrupción en los países”.

Sobre el resultado de la Argentina, Secchi consideró que “si bien se ve un pequeño retroceso en esta medición, durante los últimos años se había visto un avance importante en el ranking”.

Además, Secchi destacó que “en la percepción sobre Argentina está relacionado con los intentos de generar modificaciones tanto en la justicia como en el Ministerio Público Fiscal”.

En ese sentido, aludió al proyecto de Reforma Judicial del gobierno y a los intentos de la vicepresidenta Cristina Kirchner de desplazar al procurador general interino, Eduardo Casal, entre otras medidas contra la Justicia.

“Estos movimientos no suelen ser vistos como positivos entre los consultados en este tipo de trabajos, generando incertidumbre sobre la independencia del poder judicial y las reglas de juego”, cerró.