En medio del escándalo por la vacunación vip, que le costó la renuncia a Ginés González García en su rol como ministro de Salud, el dirigente social Juan Grabois se mostró crítico y le apuntó duramente al periodista Horacio Verbitsky, tras conocerse que se aplicó una dosis de la Sputnik V. 

“Expresa la naturaleza del falso-progresismo liberal y palaciego. Hay una cultura del privilegio y de la avivada muy arraigada y naturalizada en el país, que, en este caso, deja de ser una banalidad o una característica cultural de un sector para convertirse en una actitud de una enorme irresponsabilidad que, además, abona a la antipolítica. Es la idea de que todo el mundo que lo ve diga que ‘estos son todos iguales, la quieren toda para ellos’”, señaló.

El dirigente manifestó que buscar responsabilidades individuales sería “reducir el debate” porque “este hecho expresa una cultura y un sistema político tóxico”. Entonces, consideró que todos los sectores políticos, sociales y sindicales “deberían no solamente levantar el dedito acusador sino mirarse para adentro y decir que se tiene que erradicar la cultura del privilegio”. 

Juan Grabois

En este sentido, Grabois reflexionó: “Esto hace que se haya tomado con tanta naturalidad a punto tal de que el señor Verbitsky, a quien le tengo un particular desprecio, lo diga alegremente y hasta se jacte de haber hecho una cosa de estas características”.

Grabois definió al periodista como “un traficante de información y de influencias con una particular inquina” con el Frente de Todos. “Se cansa de operar para tratar de dividirlo”, advirtió. Y planteó la hipótesis de que contó que se había vacunado de ese modo en la radio como “una operación política, de las clásicas cosas que hace él”.

Además, agregó: “Estas personalidades sociópatas y narcisistas extremas están convencidas de que ellos tienen derecho a ponerse antes que los demás, y no les da vergüenza. Se justifican a sí mismos diciendo que es una operación de la derecha que los quiere ensuciar con una pavada. Se miran al espejo, se quieren mucho a sí mismos y se van a dormir tranquilísimos porque ellos son gente muy esencial para el mundo y se pueden vacunar antes”.

Pese a lo anterior, destacó que “respalda la decisión del Presidente” de pedirle la renuncia a Ginés como “un gesto de que que el Gobierno no naturaliza este tipo de cosas, sino que las repudia y tienen consecuencias”. Y profundizó: “Es una cierta pedagogía pedir la cabeza, como se dice vulgarmente, del máximo responsable político, más allá de su intervención personal en el caso”.

Siguiendo con esta línea de pensamiento, el dirigente social planteó una “paradoja”: “A las fuerzas políticas que sostienen como principio la igualdad y la justicia social se les cobra más caro que a la fuerza de derecha, neoliberal y de los ricos porque, precisamente, en los principios fundantes de un espacio nacional y popular está la igualdad”. Fue así que sostuvo que “la gente tiene razón” al enojarse cuando, quienes predican la igualdad, incurren en conductas de abuso de privilegios porque “se les vendió y se les prometió otra cosa”.