Este martes al mediodía, el riesgo país tocó los 1809 puntos y llegó a un nuevo récord tras la reestructuración de deuda del año pasado. Sin embargo, durante la tarde logró moderar la suba, que pasó de 1,9% a 1,2%, y operaba en 1797 unidades, 21 unidades más que en la jornada previa.

La fuerte suba se explica por la caída en la cotización de los bonos en dólares. Dado que el precio de un título es inversamente proporcional a su tasa, la baja de valor en las pantalla dispara los rendimientos y, con ellos, impulsa al indicador que elabora JP Morgan.

El riesgo país mide la diferencia entre las tasas de los bonos soberanos de cada Nación respecto del rendimiento que abona un títulos de los Estados Unidos, considerado libre de riesgo.

Este martes el índice líder de la Bolsa porteña, el S&P Merval, se mueve en baja.

Un indicador en la zona de los 1800 puntos indica que si el Estado Nacional quisiera salir a emitir deuda en el mercado internacional debería abonar una tasa que ronda el 18%.

Los bonos argentinos en dólares caían más de 4% a dos horas del cierre. El bono a 2035 (AL35D) se hundía 4,7%; el título a 2038 (AE38D) caía 4,4%; y la deuda a 2029 (AL29D) anotaba una baja de 3,8%.

“Los bonos argentinos no encuentran un piso. El mercado de deuda se concentra en el corto plazo y los desafíos de la macro en las próximas semanas. El resultado electoral no disipó la incertidumbre en lo económico y el combo de los últimos meses se repite: un acuerdo con el FMI pendiente, los ruidos en lo monetario y las presiones cambiarias influyen de manera negativa en los mercados”, explicó Portfolio Personal Inversiones.

Por el lado de las acciones, los movimientos son mixtos. A nivel local, los papeles presentan mayoría de números rojos, que se acoplan al movimiento bajista que mostró el mercado internacional el lunes.

Los inversores siguen atentos a las señales políticas dado que son las que marcarán la viabilidad de alcanzar un consenso entre las principales fuerzas a partir de la presentación del ‘plan económico plurianual’. No sólo dicho desafío resulta complejo, en vista a los tironeos, sino que además aún alcanzando un acuerdo con el FMI, crecen las dudas respecto a la capacidad de cumplir las metas comprometidas en los próximos años”, analizó Gustavo Ber, economista del estudio homónimo.