Sebastián Damián Villarreal, de 31 años, se había obsesionado con Julieta Antón, una de las bailarinas del programa televisivo Showmatch, a quien conoció en la escuela de danzas a la que asistían ambos. El año pasado, atacó a puñaladas a Antón y también a otra profesora del instituto, situado en Palermo. La policía llegó a tiempo para evitar un femicidio doble, ya que logró reducir de un balazo al atacante.

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Finalmente este sábado, se informó que Villarreal irá a juicio oral acusado de doble tentativa de femicidio. El hombre se encuentra detenido con prisión preventiva a la espera de que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 11 de la Capital Federal culmine una serie de medidas de prueba pendientes y fije fecha para el debate.

El acusado es un exreferí de la Asociación de Árbitros de Ensenada, pero hacía unos años se había inclinado por intentar una carrera artística y por eso estudió comedia musical en la escuela de Valeria Lynch, en 2015 habían participado de un casting para el programa Bailando por un Sueño y al momento del hecho estudiaba con una de las bailarinas a las que atacó.

La causa

Antón, de 27 años, y Sofía Bovino, de 37, fueron las docentes heridas. El caso tuvo una gran repercusión porque se viralizaron por redes sociales y también por varios medios los videos de cuando Villarreal, cuchillo en mano, tenía de rehenes a las dos mujeres; y el desenlace que se dio cuando un efectivo de la Policía de la Ciudad lo redujo de un disparo.

Julieta Antón (Instagram)

La causa en un principio fue instruida por el fiscal Miguel Kessler de la justicia porteña, pero luego recayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 42, a cargo de Gabriela Lanz, quien elevó el expediente a juicio oral.

Fuentes judiciales aseguran que fue el fiscal Martín Mainardi, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 19, quien pidió que Villarreal sea juzgado por el delito de “homicidio agravado por ser las víctimas mujeres y el hecho perpetrado por un hombre, mediando violencia de género, en grado de tentativa”.

Con esta calificación, y si se toma a cada víctima como un ataque independiente, en caso de que el TOC 11 lo considere culpable en el futuro juicio, Villarreal podría ser condenado a una pena de entre 10 y 30 años de prisión.

El ataque tuvo lugar el 10 de noviembre del año pasado, a las 16, cuando Villarreal llegó dos horas antes de lo pautado a “El Club de la Danza” para tener su clase con Antón, quien era su profesora particular de baile.

El hecho

Según lo reconstruido por el fiscal, Villarreal interceptó a la bailarina a la salida del baño y allí comenzó a perseguirla con una cuchilla de carnicero de 32,5 centímetros de largo, que había traído de su casa en la localidad bonaerense de Berisso.

Antón llegó corriendo y buscando refugio a las oficinas administrativas del lugar, y allí Villarreal comenzó a atacar a cuchillazos no solo a ella sino a Bovino, una de las dueñas de la escuela de danzas, quien trataba de proteger a la bailarina.

El hombre acusaba a Antón de haberse burlado de él cuando unos días antes de la clase, le había contado en una serie de mensajes telefónicos que en el pasado había sido víctima de abuso sexual.

“Yo le conté que fui abusado y ella se burló de mí”, decía el acusado mientras lanzaba cuchillazos, según lo que contó Bovino y otros testigos que también lo escucharon decir: “Las voy a matar a las dos”.

Antón explicó posteriormente a la prensa que ella no se burló y que la realidad es que nunca le contestó esos mensajes porque “no sabía cómo actuar”.

También reveló que si bien notaba que Villarreal era “raro”, que tenía una obsesión por estar con ella, que la acosaba con mensajes y que a veces le daba “miedo”, nunca imaginó que podía llegar a atacarla.

Detención y pericias

Los vecinos alertaron al 911 sobre los hechos y los efectivos llegaron al lugar en pocos minutos, cuando se generó una situación de tensión en la oficina del primer piso, donde Villarreal no quería entregarse y amenazaba con el cuchillo a las dos mujeres.

Mientras dos efectivos lo distrajeron y trataron de convencerlo para que deponga su actitud, otro policía avanzó, le efectuó un disparo en un glúteo y de esa manera lograron detenerlo y poner a resguardo a las mujeres.

Esa escena de las amenazas de Villarreal, las mujeres heridas en el piso y el disparo quedó grabada en video por una “bodycam” ubicada en el chaleco de uno de los oficiales, que es la prueba principal de la causa.

La clave del juicio girará en torno a la salud mental de Villarreal y que el TOC 11 defina si comprendió la criminalidad de sus actos y dirigió sus acciones, o si es inimputable. El exárbitro fue sometido a varios estudios psiquiátricos y psicológicos desde su detención con conclusiones disímiles.

Sofía Bovino, la otra profesora agredida.

Uno de esos peritajes mencionó un “trastorno psicótico” y hasta “retardo mental”, y que el imputado presentaba una “ideación delirante erotómana” sobre Antón, con las fases de “enamoramiento-desilusión-pasaje al acto”.

Otros peritos opinaron que más allá de algún trastorno de personalidad, Villarreal comprendía y dirigía sus acciones.

Basado en esos informes y tomando en cuenta que, a su criterio, en el hecho hubo “premeditación” por haber llegado dos horas antes y por haber llevado dos armas -el cuchillo que usó y otro tipo Tramontina-, y que además justificó su accionar en que actuó ante la supuesta burla de Antón, el fiscal Mainardi entendió que Villarreal sabía lo que hacía y por eso lo envió a juicio oral.

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Fuentes judiciales confirmaron que, en la actualidad, Villarreal aguarda el juicio detenido en el Programa Integral de Salud Mental (Prisma), el área neuropsiquiátrica del penal Ezeiza, y que una vez que termine el ofrecimiento de prueba y unas medidas de instrucción suplementaria, el TOC 11 fijará el inicio del debate para antes de fin de año.