En una jornada caliente marcada por negociaciones frenéticas, acusaciones cruzadas y hasta rebeliones en la oposición, naufragó la sesión convocada por el Frente de Todos para tratar la ley de etiquetado frontal de alimentos. Juntos por el Cambio y otros bloques no bajaron al recinto y el oficialismo quedó a siete diputados del quórum.

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El tablero marcó 122 presentes cuando, desde el estrado principal, Sergio Massa dio por fracasada la sesión. Uno por uno, el titular de la Cámara baja pasó lista y dejó al descubierto no solo el faltazo de casi todo el arco opositor, sino también cinco ausencias propias y un desgaste difícil de remontar para el jefe del bloque, Máximo Kirchner.

Decepcionados, los representantes de organizaciones civiles que militan la alimentación saludable se fueron de los palcos sin la ley, que ahora deberá esperar. Si el proyecto no se trata antes del 10 de diciembre, el dictamen caerá y habrá que reiniciar el trámite en Diputados.

Para evitar la demora en un tema que reúne amplia mayoría a favor, los líderes parlamentarios retomaron los diálogos después del fracaso en el recinto y buscan acercar posiciones para sesionar la semana próxima, ya que Massa viaja este miércoles a Roma para un evento interparlamentario.

Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, camina hacia el salón Delia Parodi para las negociaciones con Juntos por el Cambio. Foto: Federico López Claro.

Presentes y ausentes

El bloque oficialista falló en los cálculos previos: solo pudo sentar al interbloque de José Luis Ramón, el Frente de Izquierda, el salteño Andrés Zottos y el santafesino Luis Contigiani. En cambio, no logró arriar al lavagnismo, a Córdoba Federal y otros bloques minoritarios que también reclamaban ampliar el temario.

“Que quede claro quiénes están acá sentados y quiénes están detrás de las cortinas”, pidió la vicejefa del bloque, Cecilia Moreau, antes de que Massa expusiera a los ausentes con nombre y apellido, en un recinto semivacío por el faltazo de Juntos por el Cambio, que este lunes había decidido no dar quórum.

Pero su titular, Mario Negri, no pudo evitar la fisura: los radicales mendocinos Claudia Najul y Federico Zamarbide se sentaron en sus bancas e hicieron fuerza por otro proyecto del temario, que otorga una jubilación anticipada a trabajadores viñateros. “Hay veces que más allá de las decisiones que se tomen en los bloques, están las expectativas y las responsabilidades territoriales”, se defendió Najul.

No fue suficiente, porque al Frente de Todos le faltaron cinco diputados propios: José Luis Martiarena (el jujeño que propuso nacionalizar los depósitos bancarios), Karim Alume Sbodio (San Luis), Juan Mosqueda (Chaco), Alcira Figueroa (Salta) y Graciela Navarro (Santiago del Estero). Además, había dos bajas de diputados que renunciaron, Facundo Moyano y Cristina Álvarez Rodríguez. Debían jurar sus reemplazantes, pero una vez iniciada la sesión.

La sorpresa en el bloque oficialista la dieron los cinco tucumanos encabezados por el presidente de la Comisión de Salud, Pablo Yedlin, que mostraron obediencia y tuvieron asistencia perfecta. Una señal política del jefe de Gabinete, Juan Manzur, defensor de la industria azucarera.

Con la sesión fracasada, Kirchner arremetió contra Juntos por el Cambio. “Nos quieren empujar a actuar bajo extorsión”, lanzó, y agregó que “para sentarse ponían un pliego de condiciones”. Se refería a la propuesta que llevó Negri para ampliar el temario y debatir, en el corto plazo, otros proyectos de interés para Juntos por el Cambio.

Gabriela Estévez, diputada nacional del Frente de Todos cordobés. Foto: Federico López Claro.

El detrás de escena

Massa, Negri y Máximo se encontraron a solas antes de la reunión de Labor Parlamentaria con el resto de los líderes parlamentarios. El radical ofreció dar quórum a cambio de incorporar al temario la Ley Ovina, que busca financiar a ese sector ganadero. Pero además, exigió comenzar a discutir temas inaceptables para el oficialismo.

En el listado, el interbloque incluyó la boleta única de papel, la declaración de la emergencia educativa, una reforma de la ley de alquileres y, como frutilla del postre, el reclamo para que el ministro de Economía, Martín Guzmán, presente en Diputados el Presupuesto 2022, cuyo debate está sugestivamente demorado.

La respuesta de Kirchner fue contundente: no solo rechazó la propuesta, sino que le achacó a Negri el deseo de algunos representantes de Juntos por el Cambio de alzarse con la presidencia de Diputados si ganan más bancas en noviembre. Enojado, el cordobés aclaró que declaraciones como las de la candidata María Eugenia Vidal fueron “expresiones individuales”.

La tensión se trasladó después al Salón Delia Parodi, donde aguardaban los jefes de los bloques restantes, cada uno con su planteo. El cordobés Carlos Gutiérrez pidió avanzar con transferencias de inmuebles y otros proyectos de su bloque, y el lavagnista Alejandro “Topo” Rodríguez replicó la bronca por la ausencia de Guzmán: “Se reúne con los banqueros antes que con los diputados”, dijo.

La decisión final del grueso de la oposición fue dejar que el oficialismo consiguiera el quórum por sí solo, y finalmente se frustró el debate. “Deberían ser más pacientes, que para 2023 faltan dos años”, chicaneó Kirchner en un discurso dedicado exclusivamente a Juntos por el Cambio, que escuchó tras bambalinas.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.