La llegada a la playa de “Chanchi”, un cerdo de la raza Juliana, se transformó en uno de los atractivos de la temporada turística de este verano. Como si fuera una estrella de la televisión o del cine, la mascota visitó el balneario de Pinamar, acompañada de sus dueños, y cautivó a los presentes.

Con tan solo 11 meses y nacida en la provincia de La Pampa, “Chanchi” forma parte de una familia de Hurlingham, que asegura que el nuevo integrante del clan necesita más atención que otros animales, como perros o gatos.

Fue el regalo de 15 años de la hija adolescente de la familia, Luciana, que cumplió en plena cuarentena. “Desde chiquita que vi una publicación de unos chanchitos chiquitos en los Estados Unidos, quería uno”, explicó la chica, a La Nación, y agregó que tener a “Chanchi” conlleva una gran responsabilidad. 

Luciana recibió a "Chanchi" como regalo de cumpleaños en la cuarentena. Foto: La Nación / Tomás Cuesta

Hay que darle mucha atención, sacarlo a pasear para que haga sus necesidades. Pesarle la comida que se le va a dar en cada momento. No es que come cualquier cosa. Come verduras, frutas y proteínas de origen vegetal. Lo que más le gusta es lo dulce”, detalló Luciana.

La adolescente también afirmó que duerme en su habitación. “Hasta hace un tiempo, en mi cama. Ahora lo estoy acostumbrando a dormir en una cucha porque ya está más grande y yo dormía incómoda”, expresó.

Quien tuvo la idea de cumplir con el sueño de Luciana fue su madre, Natalia Mucetti, que contó: “Es una raza que crece hasta el tamaño de un perrito mediano, no más que eso, hasta los cinco años. Tiene una vida promedio de 15 añosEs muy similar a los perros, pero mucho más demandante porque los chanchos son más inteligentes. Si están aburridos, comienzan a hacer lío. Por eso, le tenemos que dar actividades físicas e intelectuales, por decirlo de alguna manera”.

Quien tuvo la idea de cumplir con el sueño de Luciana fue su madre, Natalia Mucetti. Foto: La Nación / Tomás Cuesta

“Por ejemplo, ellos, en la naturaleza, están 12 horas al día hocicando en busca de comida. Como acá eso “Chanchi” no lo tiene que hacer porque recibe cuatro comidas al día, hay que darle otras actividades. Lo que hacemos es colgar una botella agujereada con avena adentro y él se da cuenta de que golpeándola la avena cae. Aprende rapidísimo. Más que los perros”, explicó Mucetti.

Su hija agregó: “Entre los trucos que ya sabe, está hacer el ocho entre las piernas, sentarse, dar vueltas, pasar entre las piernas mientras camino. Si tengo comida hace cualquier cosa”.

La familia tiene una perrita hace 10 años y, por ahora, la convivencia no es del todo buena. “Tenemos que estar atentos. Ella está muy celosa, fue la única mascota por 10 años. Cuando él llegó era muy bebito y la buscaba como si fuese una mamá y a ella no le gustó nada. Ahora, él la busca para jugar, pero juega a los topetazos y, para ella, eso es una agresión”, explicaron.

“Chanchi” se adaptó al ritmo de vida de la casa familiar y en las vacaciones duerme aún más. Foto: La Nación / Tomás Cuesta

Es su primera vez en la playa. Le gustó. En la arena está todo el tiempo hocicando y buscando los berberechos, que se los come. Después se acerca hasta la orilla, que el agua le moje un poquito las patas, pero no le gusta el agua fría, le gusta el agua caliente”, explicó la madre de la familia, que parece haber estudiado al detalle todos los cuidados que debe tener para una mascota poco convencional.

Según explicó Natalia, “Chanchi” se adaptó al ritmo de vida de la casa familiar y en las vacaciones duerme aún más. “La playa lo cansa mucho más. Así que tipo 10 de la noche ya se está durmiendo y se levanta a las 10 del día siguiente”.

Ante la pregunta de cómo tomaron en el barrio la novedad, la mujer respondió: Ya es famoso, todos lo conocen. Todos se entusiasman y quieren uno. Pero lo que les digo es que primero lean, investiguen y se informen porque no es como tener un gato o un perro”.

“Por ahora, todas las personas que se nos acercaron fue con buena energía. No hubo reclamos o planteos. Sí están las típicas bromas de la parrilla o el asador”, contó Natalia, que fue interrumpida por su hija: “Comentarios innecesarios que cuando los dicen pongo mala cara y listo”.

La adolescente agregó: “Soy vegetariana, si no lo fuera, no lo tendría. Además, en casa todos dejamos de comer cerdo. Ya venía con eso antes de tener a ‘Chanchi’”.

“Estamos felices, nunca imaginamos que sería tan demostrativo", explicaron. Foto: La Nación / Tomás Cuesta

Asimismo, explicaron cómo hacen para protegerlo en la playa.Antes de venir, le ponemos protector solar porque tiene la piel muy delicada y su manera de protegerla es con barro. Los chanchos se refrescan porque al no tener glándulas sudoríparas, sufren mucho el calor”, señalaron.

Ante la consulta de cómo es la experiencia de tener un cerdo como mascota y si están contentos, dijeron:Estamos felices, nunca imaginamos que sería tan demostrativo. La cantidad de sonidos que hace es impresionante. Por ejemplo, se pone contento cuando vuelvo después de salir. Si lo dejamos solos unos 10 minutos o un ratito porque fuimos a hacer alguna compra, nos recibe como si nos hubiésemos ido un mes”.

La Nación consultó a las autoridades locales si es posible tener cerdos como mascota en el partido de Pinamar y respondieron: “No está permitido tener animales de granja y producción”. Es una contravención a una ordenanza municipal. No es algo grave, pero no es algo que promocionamos acá”, agregaron.