Irmgard Furchner fue secretaria de un campo de concentración nazi cuando tenía entre 18 y 19 años. Hoy, a sus 96, será juzgada por complicidad en el asesinato de más de 10.000 personas. Sin embargo, poco antes del juicio, se escapó en taxi del geriátrico en donde vive en Alemania. Fue encontrada horas después.

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La acusada se dio a la fuga (...) y se ha lanzado una orden de arresto”, anunció el presidente de la Corte, 20 minutos después de la hora prevista para el inicio del proceso, en la ciudad de Itzehoe, en el norte de Alemania. Y precisaron: “Abandonó su hogar (para personas de la tercera edad) esta mañana”.

Su abogado, Wolf Molkentin, sí estaba presente en la sala, pero no hizo ninguna declaración. Furchner será la primera mujer involucrada en el nazismo en ser juzgada desde hace décadas en el país.

El juicio debía preceder al de un centenario, un exguardia del campo de concentración nazi de Sachsenhausen, cerca de Berlín, que comenzará dentro de una semana. Además, estaba planificado llevarse a cabo en vísperas del 75º aniversario de la condena a muerte por ahorcamiento en Núremberg de 12 de los principales dirigentes del Tercer Reich.

La acusación

La nonagenaria es acusada de haber participado en el asesinato de detenidos en el campo de concentración de Stutthof, en la actual Polonia, donde trabajaba como dactilógrafa y secretaria del comandante del campo, Paul Werner Hoppe, entre junio de 1943 y abril de 1945.

Unas 65.000 personas murieron en el campo, cerca de la ciudad de Gdansk, entre ellos “prisioneros judíos, partisanos polacos y prisioneros de guerra rusos soviéticos”, según detallan desde la fiscalía.

El campo de concentración de Stutthof, en la actual Polonia.

El abogado Christoph Rückel, que representa desde hace años a los sobrevivientes de la Shoah, asegura que “ella se encargó de toda la correspondencia del comandante del campo”. “También mecanografió las órdenes de ejecución y deportación y puso sus iniciales”, agrega.

En febrero último, y tras un largo procedimiento, la Justicia declaró que la mujer era apta para comparecer, pero las vistas judiciales deberían limitarse a unas horas diarias.

Otros casos

Actualmente, distintas fiscalías alemanas examinan actualmente ocho casos que implican en particular a exempleados de los campos de Buchenwald y Ravensbrück, indicó la Oficina central para la aclaración de crímenes del nacionalsocialismo.

En los últimos años, varios procesos tuvieron que ser abandonados por la muerte de los sospechosos o su incapacidad física para comparecer ante los tribunales.

Alemania condenó en los últimos diez años a cuatro exguardias o empleados de los campos nazis de Sobibor, Auschwitz y Stutthof, juzgó a muy pocas mujeres. En ese sentido, analizaron los casos de al menos tres empleadas de campos nazis, especialmente otra secretaria que trabajaba en Stutthof, y que murió el año pasado antes de que el proceso terminara.

La fiscalía de Neuruppin, cerca de Berlín, examina actualmente el caso de otra mujer empleada en el campo de Ravensbrück, según la oficina central con sede en Ludwigsbourg.

Las mujeres en el nazismo

Según los historiadores, unas 4000 mujeres trabajaron como guardias en los campos de concentración, pero pocas fueron juzgadas después de la guerra.

Entre las que respondieron por delitos cometidos durante el Tercer Reich figura la guardia del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, Maria Mandl, apodada “la bestia feroz”, quien fue colgada en 1948 tras su condena a muerte por un tribunal de Cracovia.

Entre 1946 y 1948, en Hamburgo, 38 personas, entre ellas 21 mujeres, comparecieron ante los jueces militares británicos por haber trabajado en el campo de concentración de Ravensbrück, especialmente reservado a mujeres.

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La jurisprudencia que dejó la condena en 2011 de John Demjanjuk, un guardia del campo de Sobibor en 1943, a cinco años de cárcel, permite ahora procesar por complicidad en decenas de miles de asesinatos a cualquier auxiliar de campo de concentración, desde un guardia a un contador.