El presidente de la Nación, Alberto Fernández, defendió este viernes las medidas de restricción social y suspensión de clases presenciales que entraron en vigencia en el Área Metropolitana de Buenos Aires y afirmó que no dará marcha atrás. Según explicó, “no estamos con tiempo para dudar” ante el avance del coronavirus en la Argentina.

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Fernández dejó entrever que si bien la suspensión de las clases presenciales que se inicia el lunes es por quince días, nada indica que los chicos volverán a las aulas el 3 de mayo. “Confío en llegar al 30 de abril y hayamos ganado el tiempo necesario para poner al sistema hospitalario en los términos que consideramos”, dijo.

El presidente se reunió por más de una hora en la quinta presidencial de Olivos con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que le planteó su diferencia en torno a la suspensión de las clases y de la afectación a sectores económicos como el gastronómico, por el cierre obligatorio a partir de las 19.

Alberto Fernández se reunió en la Quinta de Olivos con Horacio Rodríguez Larreta. (Presidencia)

Vamos a recuperar el diálogo para estar muy encima de lo que nos está pasando. Con mucha tranquilidad, mucha certeza de que estamos haciendo lo que corresponde y mucha convicción de que no son medidas antojadizas ni improvisadas. Y que tienen que ver con el rigor de lo que está pasando. Todos queremos recuperar el tiempo en el que no nos teníamos que tapar la mitad de nuestras caras, pero no es este el momento”, afirmó.

Fernández parafraseó un discurso de la canciller alemana Angela Merkel. “El virus no nos deja dudar. El virus no nos da tiempo cuando dudamos. Con el virus no negociamos. Y con el virus debemos ser inflexibles”, sostuvo. Y expresó que por eso tomó la decisión que tomó y del modo en que la tomó.

“Tomé la decisión teniendo inclusive dentro del gabinete ministros que me decían ‘pero por ahí podemos esperar más’. No, no podemos esperar más. Tenemos casi 25.000 caso diarios”, expresó y ratificó en el cargo al ministro de Educación, Nicolás Trotta, que había asegurado que la presencialidad no se iba a interrumpir en forma masiva horas antes del anuncio presidencial.

Fernández instó a que nadie le pida que se haga el “distraído” ante el avance de la pandemia en el país. Reconoció que efectivamente el riesgo de contagio no está en las escuelas, pero aclaró que sí lo está en el transporte público que usan alumnos, docentes y no docentes para llegar a los establecimientos.

Desde que las clases han vuelto, la curva de contagio ascendió precipitadamente. En el área de la Ciudad de Buenos Aires el mayor incremento de casos se da entre personas de 9 y 19 años. La curva allí tiene un crecimiento exponencial”, apuntó y señaló que eso le explicó a Rodríguez Larreta.

También alertó que hay un “evidente nivel de saturación” en el sistema privado de salud de la Ciudad que “es realmente preocupante”, lo cual no obedece sólo al Covid-19 sino también a otras patologías. Y remarcó que las clínicas privadas están desde hace unos días derivando pacientes a sanatorios y hospitales de los municipios del conurbano bonaerense.

“Le expliqué al jefe de Gobierno que el plan nuestro es reducir durante 15 días drásticamente la circulación porque así vamos a reducir drásticamente los contagios. Así, se dará tiempo al sistema sanitario de la Ciudad para ir liberando camas que sean puestas a disposición de los casos de Covid-19”, agregó.

Por otro lado dijo: “El jefe de Gobierno me expresó su gran preocupación por la presencialidad en las clases. Yo le expresé que es la misma preocupación que tengo yo y que tiene Axel (Kicillof). Ninguno de nosotros quiere suspender la presencialidad. Pero no podemos no hacerlo en las condiciones en las que estamos”.

Conferencia de prensa de Alberto Fernández en la Quinta de Olivos. (Foto Clarín)

Y precisó que la educación representa casi un tercio de la circulación presente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. “Yo entiendo el deseo y la preocupación del jefe de Gobierno, pero yo tengo una responsabilidad y la voy a hacer cumplir. Esto no es un acto de altanería ni de prepotencia”, afirmó.

Agregó que hubo una buena charla con el jefe de Gobierno. Una charla de mucho respeto y con vocación de encontrar salidas. “Pero tengo la obligación de cuidar la situación del AMBA porque es hoy el foco infeccioso más claro que tiene la Argentina. Y el comienzo de las clases coincide con el aumento de casos en esta región. Por eso las medidas que tomamos”, aseguró.

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Fernández insistió que es el relajamiento social que favorece los contagios. Y a eso responden las restricciones que puso el Gobierno a la gastronomía, que será auxiliada del mismo modo que el año pasado. “Pero vamos a ser estrictos. Porque no estamos con tiempo para dudar”, dijo y advirtió que todos los sectores deberán cumplir.

“Yo sé que Rodríguez Larreta no está de acuerdo con la decisión que he tomado en materia de escolaridad. Le he dicho también que haré todos los esfuerzos y si esto funciona, para que en 15 días la presencialidad pueda volver con más garantías y cuidados. Y lo invité a que trabajemos en ese sentido. Yo aspiro que podamos hacerlo”, dijo Fernández.

Alberto Fernández apuntó a la oposición

Durante la conferencia de prensa, Alberto Fernández pidió a Juntos por el Cambio y principalmente al PRO que “reflexionen” y bajen el nivel de hostilidad con el Gobierno por las medidas que toma para morigerar el impacto de la pandemia.

Fernández apuntó principalmente contra la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que en las últimas horas participó de una marcha de protesta a la quinta de Olivos para cuestionar las medidas sanitarias anunciadas el miércoles.

“Yo soy una persona que valora mucho el Estado de Derecho. Para que el Estado de Derecho funcione plenamente la convivencia democrática es un elemento central. La convivencia democrática se altera cuando uno va a la casa del otro con un grupo de amigos a golpearle la cacerola, insultarlo y a escupir a los policías que están en las puertas”, se quejó.

Conferencia de prensa de Alberto Fernández en la Quinta de Olivos. (Foto Clarín)

El mandatario dijo que le “recomendaría a todos reflexionar sobre este punto” y aseguró que se lo comentó a Rodríguez Larreta, uno de los líderes de Juntos por el Cambio.

“Porque si el método es que cada vez que no nos gusta lo que alguien dice, mandar un grupo de compañeros a insultarlo en la puerta de su casa… bueno, díganme si este es el método. Que algún exaltado lo haga, es razonable dentro de una sociedad, porque toda sociedad tiene exaltados y puede ser que eso pase. Que la presidenta de un partido político en la Democracia haga eso, me parece que es un llamado de atención”, dijo.

Y agregó sobre la actitud de Bullrich: “Tiene que ver con lo que evidentemente es su conducta, que no me interesa juzgarla aunque tengo opinión. La he visto pasar por muchos lados, discurrir por muchos lugares y la he visto terminar en el ocaso, el lugar donde está ahora. Lo que digo es que esas no son buenas prácticas. Y les pido a todos que no practiquemos esos modos”.

“Ya vimos los argentinos hace no mucho tiempo atrás tirarles huevos a alguien que salía de la Sociedad Rural o escracharle la casa a un juez que dictó un fallo que no le gustó a la gente. Esos no son los métodos del Estado de Derecho. Es bueno que lo reflexionemos. Le transmití a Rodríguez Larreta esa percepción. A mí no me molesta que la gente se manifieste, pero todo debe encausarse en términos de respeto hacia el otro”, afirmó.