"La salud pasó de ser un tema que nos preocupa cuando no nos sentimos bien a una obsesión cotidiana", dice la socióloga doctorada en Salud Colectiva de la Universidad de Campinas, en Brasil, Celia Iriart.

"Comer sano eligiendo lo que ingerimos hacer actividad física intensa, usar productos que nos dan energía, y aún las actividades alternativas, como meditación, constituyen una larga lista de 'lo que debemos hacer'", agrega.

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Día a día se ven cada vez más personas que, en lugar de optar por una vida saludable y equilibrada para sentirse mejor, terminan obsesionandose con los cuidados del cuerpo y la salud y hasta sintiendo culpa en caso de romper con esos mandatos.

"Me siento mejor desde que como más sano, pero si en una situación social me como una porción de pizza, al día siguiente paso un buen rato pensando en lo pésima que es", dice a La Nación Candelaria, una comunicadora de 27 años.