La convivencia con las aves se vuelve cada vez más complicada y planean espantarlas con bombas de estruendo. El municipio pidió ayuda a especialistas. 


La preocupación de los vecinos del distrito de Villarino por una inédita invasión de loros barranqueros llegó a su punto máximo. Las aves no solo ensucian los espacios públicos y provocan ruidos molestos, sino que cortan cables eléctricos y de Internet. El municipio ya pidió la ayuda de especialistas para espantar a los loros. 

Los loros barranqueros se trasladaron de los montes a los cables de los pueblos debido a la extendida deforestación del monte donde anidaban, entre caldenes y algarrobos. Las aves se instalaron en el sudoeste bonaerense en busca de otro hábitat.

Loros invaden el sur bonaerense.

Así, desde hace un tiempo, se los ve sobrevolar, siempre en masa y bulliciosos, varios pueblos de la región donde acometen en edificios y arboledas. Además se posan sobre el cableado eléctrico y de transmisión de datos, cuyos servicios se ven amenazados por cortes inesperados. Como toda invasión, genera rechazo e impulsa a ponerle un freno. En eso están las autoridades de Villarino que, con el aporte de la Provincia y especialistas, trabajan para enfrentar un efecto negativo generado por la propia mano del hombre.

El fenómeno afecta a las poblaciones de Hilario Ascasubi, Pedro Luro y Mayor Buratovich, de las más pobladas del distrito ubicado al sur de la provincia de Buenos Aires. El asesor de temas ambientales del municipio, Sergio Daich describe al conflicto como “un problema de convivencia con una especie que tenía una pasada migratoria por nuestras poblaciones y ahora anida en la zona”.

Las aves cortan cables eléctricos y de Internet.

Además de una vegetación en retirada, que disminuyó su presencia en un 80% en los últimos años en el sector rural, otras razones explican el proceso de migración urbana de los loros. “Al ser una zona de riego, aquí hay cultivos en forma permanente y se pueden alimentar todos los días”, agrega. “Las condiciones climáticas son más benignas en los centros urbanos y también hay menos depredadores”, aporta el biólogo Pablo Petracci a Clarín. 

Los loros barranqueros constituyen hoy una especie protegida y amenazada. Eso hace que el control letal, es decir el exterminio, no sea una opción ética ni económica según los especialistas ambientales. Solo queda la opción de ahuyentarlos con elementos sonoros y lumínicos que se activarían de forma automática a la hora que llegan los loros, a la mañana y al atardecer.

El plan integral que estudian la Agencia de Energías Renovables y Ambiente de Villarino y el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible incluye pruebas piloto de captura y relocalización de loros, además de la reforestación del área de flora raleada. “La idea es ahuyentarlos de los pueblos, hasta tanto se pueda revertir la situación ecosistémica que originó el problema”, explicó Daich.






Comentarios