"Jamás estuve más nervioso en mi vida, lo único que le pedía a Dios es convertir", recordó el delantero del Barcelona. 


El crack brasileño Neymar dijo que patear el último penal en la definición ante Alemania por la final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fue el momento más nervioso de su vida.

Neymar regresó al estadio Maracaná de Río, el mismo escenario de aquel partido en agosto, para participar de un partido de caridad organizado por el exfutbolista Zico. Mirando al arco donde anotó el penal decisivo, el delantero recordó aquel momento.

Estoy recordando mientras caminaba para patearlo. Jamás había estado tan nervioso en mi vida. Lo único que podía pensar era, ‘por amor a Dios, ¿dónde pateo la pelota?”’, dijo el goleador de 24 años el miércoles por la noche. “Entonces Dios me dio la capacidad para estar tranquilo y anotar el gol”.

El astro del Barcelona metió el disparo que selló la conquista de la primera medalla olímpica de oro de Brasil. Los anfitriones se impusieron 5-4 en la definición de penales, después que el partido terminó 1-1.





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