Hay preocupación por el ritmo de contagios y por una eventual sobrecarga del sistema de salud en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.


El Gobierno nacional y las administraciones porteña y bonaerense se reunieron esta tarde para evaluar un plan sanitario que pueda frenar la tendencia del aumento de contagios de Covid-19 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), dado que ya hay previsiones de un posible “colapso” del sistema de atención médica.

Hasta hoy, en esta zona densamente poblada del país, se confirmaron 28.903 casos de personas infectadas, lo que significa nada menos que el 91,5% del total del país. Y con el 4,2% del total nacional, la otra zona muy complicada por la pandemia es el Gran Resistencia, donde hasta el momento se confirmaron 1.326 casos.

Se reunieron el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García y su vice, Carla Vizzotti; el titular de la cartera bonaerense, Daniel Gollán; y el jefe del área en la Capital Federal, Fernán Quirós. Una de las alternativas que se puso sobre la mesa es la de establecer nuevamente un período de “fase 1” para el AMBA en julio.

Según pudo saber este diario de fuentes oficiales, el presidente Alberto Fernández está “muy preocupado” por la velocidad que ha tomado el contagio en el AMBA. Y le pidió a su ministro de Salud que proponga la vuelta a fase 1 por 15 días para cortar la tendencia en la primera quincena de julio.

El miércoles 10 de junio, 1.095.451 personas usaron el transporte público (trenes, subtes y colectivos) en el AMBA. Se trata de 3,1 millones de personas menos que el promedio de febrero, antes de la pandemia, pero un 138% más que en el primer miércoles hábil luego del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Según los datos del ministerio de Transporte a los que accedió este medio, aquel miércoles 25 de marzo (ya en cuarentena obligatoria) habían usado el transporte urbano de pasajeros unas 459.679 personas y el miércoles 10 de junio lo hicieron 635.772 más, pasando el millón de usuario.

Handout photo released by Argentina’s Presidency shows Argentine President Alberto Fernandez (R), Health Minister Gines Gonzalez Garcia (2nd L), Buenos Aires Mayor Horacio Rodriguez Larreta (3rd L), Buenos Aires Vice-Mayor Diego Santilli (L), Science and Technology Minister Roberto Salvarezza (C) and Presidency General Secretary Julio Vitobello during the presentation of the new fast test “NEOKIT-COVID-19” developed by Argentine scientists allowing to detect the SARS-CoV-2 in less than two hours, with similar results of PCR test (7 hours), during the lockdown against the spread of the new coronavirus, COVID-19, in Olivos, Buenos Aires, Argentina, on May 15, 2020. (Photo by – / Argentinian Presidency / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE – MANDATORY CREDIT “AFP PHOTO / ARGENTINIAN PRESIDENCY / ESTEBAN COLLAZO” – NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS – DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Fernández reconoció la semana pasada, en declaraciones a Radio 10, que la velocidad de contagios de Covid-19 “es la más alta” desde que la enfermedad llegó a la Argentina, “por lo cual deberíamos estar en la fase 1, que es la cuarentena absoluta”. En ese momento dijo que no tenía previsto que eso ocurriera inmediatamente porque hay muchos sectores que tienen ansiedades legítimas y piden terminar el confinamiento. “Eso multiplica el riesgo”, planteó.

Ahora, el Gobierno evalúa medidas drásticas, similares a las que Salud de Nación recomendó a la provincia del Chaco. El domingo, el gobernador Jorge Capitanich anunció la vuelta a la fase 1 para el Gran Resistencia. La provincia litoraleña tiene circulación comunitaria de coronavirus en 4 de sus 69 municipios, con 1.326 casos registrados. Pero en la capital y alrededores, el problema está desbordado en relación a la capacidad sanitaria de respuesta.

Vizzotti dijo en la mañana de este lunes en radio La Red que “sin dudas” la situación “más compleja claramente está en el AMBA”, donde hay una circulación comunitaria “más intensa”. Y fue consultada acerca de si el hartazgo por los 88 días de cuarentena está generando que la gente se relaje más con los cuidados cuando se necesita lo contrario, porque aumenta con mayor velocidad la cantidad de contagios.

“A mí, personalmente, y a muchas de las personas que estamos trabajando en esto nos parece que ese es el problema y la complejidad de la situación. Nosotros estamos viendo un aumento de casos a expensas de casos leves con una disminución de la letalidad”, dijo la funcionario. Y agregó que también se está viendo un aumento de la ocupación de las camas para pacientes leves y en los hoteles” que fueron dispuestos para el aislamiento de personas que no presenten cuadros graves.

Operativo DetectAR en La Boca (Foto: Clarín)

Por ahora, aclaró, la ocupación de las camas de terapia intensiva registra un aumento “esperable” pero “más leve” que el resto de las instalaciones del sistema sanitario, tanto público como privado.

Datos oficiales indican que el 43% de las camas de terapia intensiva en el país están ocupadas. Esto, por todas las patologías, no solo Covid-19. En la ciudad de Buenos Aires ese porcentaje de ocupación al día es del 35% y en la provincia de Buenos Aires llega al 46%. En estos dos últimos distritos, el uso de la capacidad instalada aumento a un ritmo del 2% por día.

Ese incremento lleva a pronosticar que el sistema de alta complejidad podría entrar en un momento crítico para mediados de julio. Por ese motivo el Gobierno nacional quiere establecer una ventana de dos semanas de cuarentena estricta, en fase 1, para cortar la tendencia y volver a “aplanar la curva”.

Vizzotti dijo que “sin dudas que si esto se acelera y se sigue así, sin lograr aplanar la curva, tenemos el riesgo de que desborde el sistema de salud. Todo esto en un contexto de más de 80 días de un esfuerzo que estamos haciendo como país, la sociedad, en lo que significa no solo no salir de casa sino con el impacto económico que esto tiene, con la preocupación y la dificultad ya emocional de no tener la vida que teníamos antes”.

 El componente de la búsqueda activa de casos leves es parte de la solución, señaló Vizzotti. Por eso, la Nación, la Ciudad y la Provincia dispusieron “ir casa por casa”, a buscar contactos estrechos de casos confirmados que son los que tienen más posibilidades de tener coronavirus, para detectarlos precozmente y aislarlos.

(Foto: REUTERS/Agustin Marcarian)

Y explicó que en los barrios populares porteños y bonaerenses se empezó a ver que las búsquedas activas y el aislamiento están haciendo que los casos empiecen a bajar, por lo que se espera que esto pase ahora que pase en el resto de la ciudad y del conurbano.

La funcionaria dijo que el relajamiento que se observa en las personas por el hartazgo del encierro hace que cuando se autorice salir a correr o cuando se disminuyen los controles, se salga en forma desorganizada a las calles.

“Si no percibimos el riesgo de infectarnos y poder transmitirlo, hace que no se cumplan las recomendaciones. Y eso es lo que vemos, los casos, los brotes, los conglomerados son de personas que se reunieron de una forma que no está recomendada y sin las medidas de prevención recomendadas”, explicó.

Vizzotti opinó que esto no ocurre porque las personas son “anticuarentena” ni porque quieren hacer daño. “Tenemos que encontrarle la vuelta para poder transmitir eso con empatía, con respeto y sin enojarnos. Y entender que ni una medida que dicte el gobierno nacional ni una decisión de una jurisdicción solamente puede tener éxito si no entendemos de vuelta como entendimos al principio como sociedad qué es lo que tenemos que hacer”, afirmó.

La viceministra de Salud añadió que no está demostrado que los permisos para salir a correr vayan a aumentar la transmisión, pero señaló que independientemente de esa evidencia científica “es difícil para alguien que todavía no puede salir a hacer changas o que necesita entrenar para una competencia olímpica, ver gente corriendo en Palermo”.



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