El coronavirus ha causado crisis sanitarias, sociales y económicas en todo el mundo, mientras la cura se encuentra en plena investigación. Ya son más de 4 millones los infectados y muchos más los que tiene su vida cotidiana detenida hace meses. Un caso que emociona es el de unos niños que al no poder salir de casa no pueden tener clases por la falta de tecnología, por eso deben subir a un cerro para educarse a través de señal de radio.

Esta situación le ocurre a Lizardo Aroquipa Luque, un estudiante peruano, quien junto a sus compañeros debe recorrer cinco kilómetros para poder captar las ondas radiales para seguir con su educación. El pequeño de 10 años es alumno de la escuela Nº 73.025 Kantati Ururi, situada en el distrito de Cojata, provincia de Huancané, en la frontera de Perú con Bolivia.

Como en la comunidad que vive no hay señal de internet ni televisión, tanto Lizardo como 50 niños más deben recorrer el largo trayecto para subir al cerro Katani Jincho para recibir sus clases diarias de sus maestros. Los pobladores utilizan señal de telefonía boliviana para comunicarse. Al igual que en esta población, en zonas como Huancasaya, Quinuni, Japo del distrito de Cojata, y en comunidades de los distritos de Rosaspata e Inchupalla de la provincia de Huancané, la situación es similar.

En la cumbre, el escenario frío y natural que los rodea se convierte en su salón de clases, las piedras en muebles ya que no hay sillas, no hay mesas y no hay maestros. Solo uno de los padres acompaña al grupo ya que la actividad le resta tiempo para sus labores agrícolas y de ganadería. "Aprendo por la radio. En mi casa no hay señal de radio peruana. Subo a la cima del cerro para captar la señal. Las personas de la radio hablan muy rápido y no me da tiempo para escribir", dijo Aroquipa Luquem sobre la situación que le toca vivir.