El precio oficial del billete sube por goteo, pero en el mercado informal saltó ya 55,5% desde que se inició la cuarentena. Qué opinan los economistas.


Los precios del dólar que no son regulados de forma directa por el Gobierno están fuera de control: este miércoles el “blue”, que se consigue en cuevas financieras tocó un récord de 133 pesos, casi duplicando al tipo de cambio oficial.

Ante las crecientes restricciones cambiarias, el blue saltó 55,5% desde que arrancó la cuarentena el 20 de marzo. Y desde que asumió el presidente Alberto Fernández mostró un alza del 91,4%.

Los precios bursátiles de la divisa también arden: el dólar MEP se ubica en torno a los 122,77 pesos y el contado con liquidación (CCL) en los 125,76 pesos.

Para el Gobierno, en voz del presidente Alberto Fernández, las subas de los “dólares libres” responden a meros movimientos especulativos que buscan marcarle la cancha en medio de la negociación de la deuda.

En las ventanillas de los bancos, el precio promedio del billete es de 69,84 pesos. Pero para comprar (hasta 200 por mes debido al cepo) hay que pagar el impuesto País del 30%, por lo que el valor real es de 90,79 pesos.

El mayorista está en torno a los 67,54 pesos. Con la de este miércoles, anotó 71 ruedas consecutivas en alza. El mismo Central convalida la suba elevando su postura de venta diaria. Desde que inició 2020, el alza es del 12,75%, en línea con la inflación pero el mercado exige más.

La economista Victoria Giarrizzo, directora de la consultora CERX, señala tres factores que explican la suba del blue: la incertidumbre económica, la elevada emisión monetaria y las dudas sobre si habrá default o no.

Es todo especulativo. Se está forzando al Gobierno a subir el tipo de cambio oficial”, dijo Giarrizo a Vía País y señaló que esto es porque “detrás de las medidas paliativas contra el impacto del Covid-19 no se ve un programa para garantizar una recuperación económica”.

Brecha peligrosa

El blue está 97% por encima del mayorista; el MEP, 81,8% y el contado con liquidación, 86,2%. Estas brechas son peligrosas: generan expectativas muy negativas que llevan a fuertes distorsiones.

Para cubrirse de lo que puede venir, muchos sectores ajustan precios a un dólar no oficial y esto presiona más sobre el peso, que en los últimos doce meses ha perdido el 49% de su valor (y 95,6% en una década). Así, cada rubro que puede le pone al dólar el precio que le asegure rentabilidad tras descontar impuestos y demás.

Foto: Sarah Pabst/Bloomberg.

El ex viceministro de Economía Carlos Rodríguez sostiene que el mercado está anticipando una devaluación. Y señala tres causas: emisión monetaria, desconfianza en la gestión económica y aumento de las restricciones.

En las últimas semanas, el Central y la Comisión Nacional de Valores emitieron nuevas restricciones para operar en MEP o CCL, limitando a bancos y a fondos de inversión. Y los inversores que no pudieron seguir operando aquí, donde se mueven sólo 60 millones de dólares por día, fueron al blue.

“Todo eso empuja a los ahorristas e inversores al único mercado que les queda para refugiarse: el dólar blue”, asegura Rodríguez. Y como en todo mercado no regulado, cuando la demanda aumenta, el precio sube.

Desde que se inició la cuarentena, la base monetaria se expandió en 276.662 millones de pesos (13%). Pero desde que asumió el Gobierno, la expansión fue de 578.556 millones (33,6%) para el financiamiento de un déficit fiscal creciente (ya antes de la pandemia).

Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva del Estudio EcoGo, opina que por la combinación de desajuste fiscal, la emisión monetaria que habrá todavía en los próximos meses y el traspié con la renegociación de la deuda externa “llega en la factura de la brecha cambiaria” que se generó.

“Por el nivel de brecha cambiaria, se está ante un overshooting (efecto de sobrerreacción) similar al que tuvo la Argentina en 2002, en la salida de la convertibilidad”, dijo la economista. Pero consideró que “hay margen para estabilizar”, aunque no lo ve en el corto plazo debido a la depresión económica por la pandemia.

Giarrizo expone que además del aumento de la base monetaria el gran problema de la Argentina es la escasez de dólares. Según dice, “habría que subsidiar exportaciones de bienes industriales, agroalimentarios y servicios para que ingresen más divisas”.




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