Por su culpa, cerraron la oficina y sus compañeros entraron en pánico. Qué dice la Justicia.


El coronavirus está sacudiendo al mundo. Más de 310 mil casos y 13 mil muertos, en 177 países; pérdidas económicas; sistemas de salud colapsados; alarma en la población.

Lamentablemente, en medio de esta situación crítica, existen quienes quieren sacar ventaja. Es el caso de Jeffrey Travis Long, oriundo de Carolina del Sur, quien le envió una carta trucha a su jefe asegurando que había sido diagnosticado por Covid-19.

La oficina debió cerrar sus puertas por cinco días, para ser desinfectada. Todos los empleados se asustaron: particularmente aquellos que pertenecen a (o conviven con) grupos de riesgo.

La mentira tuvo patas cortas. Long, de 31 años, fue descubierto, arrestado y ahora enfrenta cargos. Lo imputaron por falsificación y disturbios a la paz.

El hospital donde supuestamente se había hecho los estudios, aclaró que jamás lo había atendido. Es más, ni siquiera estaba haciendo pruebas por coronavirus.

Como si fuera poco, mientras se hacía pasar por infectado, el hombre acompañaba a sus hijos a la escuela. El pánico fue generalizado.

La compañía Sitel, el call center donde se desempeñaba, ya lo despidió. Chuck Wright, el alguacil de la ciudad, afirmó en una conferencia de prensa: “No sé cuánto salió la esterilización del lugar, pero fue un número grande. (…) Parece que hombre quería unas vacaciones pagas de dos semanas. No se le puede hacer esto a la gente”.

En el estado de Carolina del Sur son al menos 125 los casos reportados de coronavirus.




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