"Hoy es una situación controlada, pero estamos en alerta máxima". Así definió ayer el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, la situación de la Argentina sobre la enfermedad viral del dengue, ante las epidemias en Brasil y Paraguay.

Nación puso en marcha operativos de control epidemiológico con los gobiernos de Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa para evitar que se multipliquen los casos. Y está coordinando las tareas de fumigación, desmalezamiento y descacharrado con los intendentes.

La aparición de casos de dengue en países vecinos preocupa a especialistas. (Web).

El objetivo es evitar la proliferación en el agua estancada del Aedes Aegypti, el mosquito transmisor de la enfermedad que también transmite Zika y Chikungunya. En los últimos días hubo complicaciones por copiosas lluvias registradas en la zona.

La provincia más afectada es Misiones, con 35 casos confirmados y 250 descartados, según su ministro de Salud provincial, Oscar Alarcón. El funcionario evaluó, no obstante, que es "apresurado e imprudente" hablar por ahora de la posibilidad de una epidemia.

Misiones sigue con los operativos para erradicar el mosquito transmisor. (Web)

Misiones tiene el 90% de frontera con Brasil y Paraguay. Actúa casi como un “escudo” para el resto del país. Pero entre las cuatro provincias litoraleñas suman 1.365 kilómetros de límite territorial con esos dos países, con unos 30 pasos fronterizos.

Los operativos se están realizando en todos los pasos. Pero más estrictos son en ciudades como Comandante Andresito, en el extremo norte misionero, que tiene frontera seca por la que las personas van y vienen caminando a territorio brasileño.

También se está trabajando en los aeropuertos como el de Puerto Iguazú, dado que desde allí salen vuelos directos a Córdoba, Mendoza, Rosario y Buenos Aires. Alarcón agregó que también se están realizando operativos en otras ciudades que también reciben turistas como Posadas, Eldorado, Garupá, 9 de julio, San Antonio e Irigoyen, todos pasos fronterizos.

El tema del dengue tomó un mayor grado de incidencia en la agenda pública y mediática regional ayer cuando se confirmó que el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, fue contagiado. Ese país tiene 1.800 casos confirmados y 10.000 bajo análisis, precisó el ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

01/01/1970 Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay, tiene dengue. (DPA)

Abdo Benítez padece específicamente el serotipo 4 de este virus, que es el más común en los últimos años en ese país y también en la Argentina, donde en 2019 hubo poco más de 3.100 casos.

Pero la mayor preocupación del Gobierno nacional es Brasil. Según la Organización Panamericana de la Salud, el 2019 cerró con record histórico de casi 3 millones de casos. Estadísticas actualizadas a fines de noviembre indicaban 2.733.635 casos de dengue y 1.206 defunciones. El 75,7% fue registrado en territorio brasileño, donde hubo 702 muertes.

Fuentes de la cartera que conduce González García le explicaron a Vía País que al margen de la situación en las ciudades fronterizas la preocupación pasa también por la velocidad de traslado del virus.

Este miércoles se confirmó otro caso de dengue en la ciudad de Concordia. Se trata de un turista porteño que había viajado a Corrientes de vacaciones y estaba haciendo una parada en esta ciudad entrerriana cuando comenzó con los síntomas: nauseas y vómitos, cansancio intenso y aparición de manchas en la piel.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito: el contagio se produce cuando este vector se alimenta con sangre de una persona enferma y luego pica a otras personas.

El Ministerio de Salud de Entre Ríos confirmó así once casos de dengue importado en lo que va del año, en personas que habían viajado a lugares como Paraguay y Brasil. Además de Concordia hay casos en Gualeguaychú, Concordia y Diamante.

González García dijo que claramente es un tema regional, por lo que prevé reuniones con Mazzoleni, mientras se establecen contactos con las autoridades sanitarias de Brasil, para coordinar tareas conjuntas de prevención sobre todo en el sur de ese país.

“Nosotros tenemos activos todos los mecanismos de alerta no solo en el control epidemiológico sino también en la conducta comunitaria, como el descacharrado, que no haya lugares en los que se críe el mosquito”, dijo el ministro argentino.

Pero aclaró que “el mosquito está” y hay que combatirlo, tratando de morigerar los efectos sobre la salud de las personas que son contagiadas. “Estamos con vigilancia extrema”, insistió y celebró que no haya ningún caso de la forma viral más grave que es la hemorrágica.