Los veterinarios confirman que los perros pueden ser diestros o zurdos: cómo averiguarlo
La preferencia por el uso de una pata delantera revela la lateralidad canina mediante sencillos test de observación en el hogar.


Los animales domésticos poseen dinámicas de comportamiento que muchas veces pasan desapercibidas en la cotidianeidad del hogar. Gestos habituales como la forma de iniciar la marcha, dar un paso, sujetar un objeto o intentar alcanzar un alimento debajo de un mueble esconden información valiosa sobre su neurobiología. Entre estas particularidades, la ciencia veterinaria analiza la lateralidad, es decir, la preferencia por utilizar un lado del cuerpo sobre el otro.

Si bien en los seres humanos existe un predominio diestro abrumador, la evidencia científica confirma que en los perros la dominancia de las extremidades anteriores está distribuida de manera mucho más equilibrada. Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Bari, utilizando herramientas como el Inventario Doginburgh, inspirado en cuestionarios de lateralidad humana, demuestran que un alto porcentaje de caninos manifiesta una marcada preferencia por su pata izquierda o derecha.

Para evaluar la lateralidad de una mascota sin estresarla, los especialistas sugieren observar sus movimientos espontáneos en tres situaciones cotidianas:

Los expertos remarcan que una única observación no basta. Para obtener una tendencia confiable, conviene repetir las pruebas en diferentes días, asegurándose de no condicionar el movimiento ubicándose de un lado específico o apuntando con la mano.

Para la ciencia veterinaria y la etología, descubrir si un perro es diestro o zurdo va mucho más allá de una simple curiosidad de los dueños. La preferencia por una pata refleja la asimetría funcional del cerebro, un fenómeno mediante el cual cada hemisferio cerebral controla de manera cruzada las extremidades y procesa diferentes respuestas emocionales y cognitivas.

En el sistema nervioso canino, el hemisferio izquierdo controla la pata derecha y está más vinculado a los procesos de rutina, el aprendizaje de órdenes estructuradas y las emociones positivas o de calma. Por el contrario, el hemisferio derecho comanda la pata izquierda y se activa con mayor intensidad ante estímulos nuevos, situaciones de estrés o respuestas de huida y alerta.
Analizar la dominancia de las extremidades permite a los investigadores comprender cómo procesa el perro la información de su entorno y cómo reacciona frente al estrés, desmontando el mito de que el uso de una pata determine la inteligencia o el carácter del animal.