Marlon Toscano, microbiólogo y tiktoker en Me sabe a ciencia: "Hay 4 prácticas que evito, como lavar la carne y consumir huevos con cáscaras quebradas"
El divulgador científico detalla las costumbres gastronómicas cotidianas que aumentan el riesgo de contaminación cruzada y botulismo en la cocina del hogar.

En el ámbito de la gastronomía doméstica, existen múltiples costumbres arraigadas de generación en generación que, lejos de garantizar la higiene, pueden representar un riesgo severo para la salud digestiva. Desde lavar las piezas de carne cruda en la pileta de la cocina hasta probar los sazones antes de la cocción, ciertos hábitos abren la puerta a bacterias patógenas como la Salmonella, la Escherichia coli o el Clostridium botulinum.

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A través de sus plataformas digitales de divulgación científica en Me sabe a ciencia, el microbiólogo y bioanalista Marlon Toscano explicó cuáles son los cuatro errores más comunes que evita cometer en su hogar por razones de bioseguridad alimentaria.

El especialista remarcó que la prevención en el hogar no requiere productos químicos agresivos, sino el abandono de prácticas inadecuadas y la correcta manipulación de los insumos.
Los 4 errores habituales en la manipulación de alimentos
A partir de su experiencia técnica en laboratorio, el especialista enumeró las prácticas que conllevan mayor peligro de intoxicación o contaminación cruzada en el hogar:
- Consumir huevos con la cáscara quebrada: La cáscara funciona como una barrera física protectora frente a los microorganismos del exterior. Cuando la superficie se fisura o se rompe antes del consumo, esa protección se pierde y aumenta drásticamente la posibilidad de que patógenos contaminen el interior. Si se adquieren huevos rajados, la indicación médica es descartarlos.
- Probar la carne cruda para ajustar condimentos: La carne molida de res, pollo o cerdo puede contener bacterias como Salmonella, Campylobacter o cepas peligrosas de E. coli. Probar apenas una muestra de la preparación cruda para evaluar la sal o las especias es suficiente para ingerir estos patógenos. La prueba de sabor debe realizarse siempre tras una cocción completa.
- Lavar la carne en la pileta: Lavar piezas de carne cruda o pasar carne molida por un colador bajo el chorro de agua no elimina las bacterias. Por el contrario, el agua salpicada propaga microorganismos por toda la mesada, los utensilios y los platos limpios. Además, lavar el colador con detergente no garantiza la desinfección de las bacterias atrapadas en la malla.
- Conservar ajo fresco en aceite a temperatura ambiente: Considerada por el profesional como la práctica más peligrosa de las cuatro, sumergir ajo picado en aceite crea un entorno anaeróbico (sin oxígeno) idóneo para que las esporas de Clostridium botulinum germinen y liberen toxina botulínica, causante de parálisis y dificultad respiratoria.
ERRORES COMUNES EN LA COCINA SEGÚN UN MICROBIÓLOGO 🧫🍳
— Vía País (@ViaBsAscomar) September 21, 2026
Marlon Toscano explica por qué nunca hay que lavar la carne cruda, consumir huevos rotos ni guardar ajo en aceite a temperatura ambiente. Los riesgos para la salud. pic.twitter.com/aGgNmpicdT

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Recomendaciones para una cocina segura
Para mitigar los riesgos asociados a estas preparaciones, el microbiólogo sugiere adoptar pautas estrictas de conservación. En el caso del ajo casero en conserva, la preparación debe mantenerse refrigerada en todo momento y desecharse obligatoriamente tras un máximo de cuatro días de elaborado.

Asimismo, confiar en el calor como el principal agente esterilizador, alcanzando temperaturas de cocción superiores a los 70 °C en el centro de las carnes, resulta infinitamente más efectivo que cualquier intento de lavado previo. Cuestionar la rutina gastronómica cotidiana y aplicar la evidencia científica en la cocina permite proteger la salud familiar sin complicaciones.
