Marcos Di Cesare, maestro pastelero: "La mayoría de las medialunas de la Argentina son una estafa, son una mentira y te están cag... cada vez que las compras"

El reconocido chef denunció el uso masivo de margarina, saborizantes industriales y atajos en la pastelería. Cómo reconocer la verdadera calidad en panadería.

Marcos Di Cesare, maestro pastelero: "La mayoría de las medialunas de la Argentina son una estafa, son una mentira y te están cag... cada vez que las compras"
El reconocido cocinero explicó por qué muchas de las medialunas que se venden están mal hechas. (Gentileza)
21 de septiembre de 2026, 15:11

La medialuna es uno de los símbolos icónicos de la gastronomía y la cultura del desayuno en la Argentina. Sin embargo, detrás del brillo dorado de las vitrinas de panaderías y confiterías, la calidad real del producto atravesó una degradación paulatina impulsada por la reducción de costos de producción y la masificación industrial. A través de una contundente exposición en su canal de YouTube, el reconocido cocinero y maestro pastelero Marcos Di Cesare polemizó sobre la elaboración actual de la bollería nacional, asegurando que "la mayoría de las medialunas de este país son una estafa, una mentira y te están caga*** cada vez que las comprás".

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La advertencia del chef apunta a la sustitución sistemática de materias primas nobles por insumos sintéticos y grasas hidrogenadas.

Medialunas argentinas.
Medialunas argentinas. (Canva)

Margarina, aditivos químicos y la falsa promesa de la manteca

El eje central del reclamo del pastelero reside en el engaño comercial hacia el consumidor. Mientras la denominación tradicional es "medialuna de manteca", la mayor parte de la industria y el comercio minorista emplea margarina o grasa bovina refinada en el empaste laminado para abaratando costos.

Entre las irregularidades técnicas y comerciales señaladas por el especialista destacan:

  • Saborizantes sintéticos: Para imitar el perfil aromático lácteo de la manteca, muchas panaderías agregan diacetilo y aromatizantes químicos concentrados a las masas.
  • Almíbares industriales: En lugar de preparar almíbares naturales con miel o ralladura de cítricos, se utilizan geles de glucosa en caliente que plastifican el hojaldre para prolongar la humedad de forma artificial.
  • Omisión de los tiempos de descanso: Se acortan las fases de fermentación fría requeridas para desarrollar el hojaldre, ofreciendo masas apelmazadas en lugar de hojaldradas.

"Rico y bueno no son sinónimos", remarcó el chef al cuestionar el paladar acostumbrado a los ultraprocesados.

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La prueba del paladar para detectar la margarina

Para que los consumidores puedan evaluar si están comprando una factura genuina elaborada con manteca pura o una réplica industrial con grasa sintética, Di Cesare compartió un método de evaluación directo y accesible basado en la temperatura corporal.

La prueba física se sintetiza en los siguientes puntos:

  • El punto de fusión en boca: La manteca pura se funde a una temperatura inferior a los 36 °C (la temperatura habitual de la boca humana), derritiéndose de forma suave y sin dejar residuos en el paladar.
  • El efecto "plástico": La margarina se funde por encima de los 44 °C. Al masticar una medialuna elaborada con este insumo, la grasa no logra disolverse por completo y deja una película seboza adherida al paladar.
Medialunas de grasa y de manteca.
Medialunas de grasa y de manteca. (Canva)

Por último, el cocinero instó al público a exigir transparencia en los mostradores preguntando explícitamente por los ingredientes utilizados. Valorar el trabajo artesanal, respetar los procesos de elaboración lenta y diferenciar entre un hojaldre genuino y un sustituto sintético son pasos clave para preservar la identidad de la pastelería nacional.