Los expertos en seguridad alimentaria coinciden sobre los riesgos de comer tortilla de papas poco cocida: por qué puede favorecer la proliferación de bacterias y qué precauciones recomiendan para evitar intoxicaciones

La falta de cocción completa en el huevo crea un ambiente propicio para bacterias como la Salmonella, exigiendo un consumo inmediato o el uso de temperaturas controladas.

Los expertos en seguridad alimentaria coinciden sobre los riesgos de comer tortilla de papas poco cocida: por qué puede favorecer la proliferación de bacterias y qué precauciones recomiendan para evitar intoxicaciones
Por qué no comer la tortilla de papa babé. (Canva)
04 de noviembre de 2026, 17:28

La tortilla de papas es una de las preparaciones más tradicionales y populares de la gastronomía, apreciada por su sencillez y su presencia constante en las mesas familiares y bares. Sin embargo, más allá de los habituales debates sobre el uso de cebolla o el punto exacto de dorado, en el último tiempo cobró fuerza la discusión en torno al nivel de cocción del centro. La preferencia por tortillas babé o poco cuajadas gana terreno entre los comensales, aunque los especialistas en seguridad alimentaria advierten sobre los riesgos microbiológicos que implica dejar el huevo líquido.

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El principal peligro de consumir huevo crudo o insuficientemente cocinado radica en la eventual presencia de bacterias nocivas como la Salmonella, responsable de severas intoxicaciones gastrointestinales. Los tecnólogos de alimentos explican que aquello que a simple vista se percibe como jugosidad representa en realidad el entorno térmico y nutritivo ideal para la proliferación bacteriana. Cuando el calor de la sartén no llega a cuajar el centro de forma pareja, los microorganismos sobrevivientes pueden multiplicarse rápidamente a temperatura ambiente.

Tortilla de papa babé.
Tortilla de papa babé. (Gentileza)

Temperaturas críticas y normativas para una cocción segura

Para garantizar la eliminación total de patógenos, la gastronomía comercial y las normativas sanitarias establecen parámetros térmicos estrictos. Para utilizar huevo fresco entero, el centro del plato debe alcanzar como mínimo 70 grados centígrados durante dos segundos o mantener 63 grados durante al menos veinte segundos antes de servirse. Si la preparación no alcanza esas temperaturas en el corazón de la tortilla, el establecimiento debe emplear obligatoriamente huevo pasteurizado o huevina para evitar la contaminación cruzada.

En el ámbito doméstico, el riesgo se incrementa debido a que las sartenes de cocina no siempre distribuyen el calor de forma uniforme. La amenaza resulta aún mayor cuando se emplean huevos de producción casera o sin sellado de control sanitario, ya que carecen de los procesos industriales de desinfección y trazabilidad obligatorios de los supermercados.

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Recomendaciones prácticas para prevenir intoxicaciones en casa

Para disfrutar de este plato sin comprometer la salud, los expertos sugieren adoptar ciertas precauciones fundamentales en la cocina diaria. La medida más segura consiste en cocinar la tortilla hasta que el huevo quede completamente cuajado tanto en los bordes como en el centro. En caso de preferir una textura más húmeda o babé, es indispensable consumirla de manera inmediata tras la preparación, evitando dejar los restos sobre la mesada o guardarla en la heladera para consumirla al día siguiente.

Tortilla.
Tortilla. (Canva)

Asimismo, se aconseja no lavar la cáscara del huevo antes de guardarlo en el refrigerador, ya que el agua elimina la película protectora e introduce las bacterias del exterior hacia el interior. Lavarse las manos minuciosamente tras manipular la cáscara, utilizar recipientes limpios y mantener una correcta cadena de frío son pasos clave para garantizar una preparación sabrosa y totalmente segura para toda la familia.