Expertos en psicología coinciden: quienes que no disfrutan de los besos no es por desinterés, sino por una mayor sensibilidad a los estímulos físicos

Especialistas explican cómo el sistema nervioso procesa el contacto táctil y por qué la incomodidad ante ciertas demostraciones de afecto responde a factores sensoriales.

Expertos en psicología coinciden: quienes que no disfrutan de los besos no es por desinterés, sino por una mayor sensibilidad a los estímulos físicos
La psicología explicó por qué se da este fenómeno. (Canva)
12 de septiembre de 2026, 18:16

El contacto físico representa una de las formas de comunicación más antiguas e instintivas entre los seres humanos. Desde un abrazo prolongado hasta un beso o una palmada en el hombro, las caricias y las demostraciones táctiles suelen interpretarse de forma generalizada como el reflejo natural del cariño, la cercanía y la complicidad en las relaciones interpersonales. Sin embargo, no todas las personas experimentan estas interacciones de la misma manera.

Adrián Garrido, psicólogo: "El paciente no recuerda lo que se habló en la sesión pasada, pero sí la sensación con la que salió de ella"

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Frente a la creencia extendida de que el distanciamiento físico responde a una falta de afecto o desinterés emocional, especialistas en psicología señalan que la explicación suele ser puramente biológica y sensorial. Un sector significativo de la población presenta una mayor sensibilidad a los estímulos físicos, una particularidad neurológica que altera la forma en que el organismo percibe e interpreta las demostraciones de afecto en la piel.

La explicación de la psicología.
La explicación de la psicología. (Canva)

El procesamiento sensorial y la diversidad del sistema nervioso

La clave para comprender esta conducta radica en la manera en que cada sistema nervioso procesa la información del entorno. Lo que para una persona resulta una experiencia relajante, placentera o reconfortante, para otra puede traducirse en una sensación invasiva, abrumadora o profundamente incómoda.

Esta variación en la percepción no responde a una decisión consciente ni a un bloqueo emocional, sino al funcionamiento intrínseco del cuerpo. De la misma manera que existen individuos con una sensibilidad auditiva elevada que requieren ambientes silenciosos para evitar la saturación, la percepción táctil funciona bajo esquemas sumamente diversos. Los estímulos intensos en zonas altamente inervadas, como los labios o el rostro, pueden desencadenar una sobrecarga sensorial en personas con alta reactividad.

Por qué algunas personas no disfrutan de los besos.
Por qué algunas personas no disfrutan de los besos. (Canva)
Los psicólogos coinciden: quien habla a su perro como si fuese un humano, no sólo refleja un alto nivel de empatía sino capacidad para regular emociones

Los psicólogos coinciden: quien habla a su perro como si fuese un humano, no sólo refleja un alto nivel de empatía sino capacidad para regular emociones

El peligro de medir el afecto bajo un único patrón

El conflicto en las parejas o relaciones de amistad suele surgir cuando se intenta medir la intensidad de los sentimientos a través de un estándar único de demostración física. Asumir que la búsqueda constante de besos o el contacto continuo son las únicas pruebas válidas de amor suele generar dinámicas de presión y sentimientos de culpa en quienes experimentan el contacto de una forma diferente.

Comprender la neurodiversidad y las diferencias sensoriales permite abordar las relaciones desde un lugar de mayor empatía y respeto por los límites del otro. Expresar cariño no requiere obligatoriamente del contacto táctil directo, la presencia, la escucha activa y las palabras de apoyo constituyen vías igualmente válidas para consolidar vínculos sólidos sin sobrepasar la comodidad física de cada persona.