La ciencia revela cómo comer zanahoria para reducir el colesterol malo y proteger el corazón pasados los 60 años
Cocinar este vegetal potencia sus efectos cardioprotectores, reduce el colesterol y favorece la digestión en los adultos mayores.


Incorporar frutas y verduras a la alimentación diaria es una de las recomendaciones más extendidas para garantizar una buena calidad de vida. Sin embargo, no todos los vegetales se consumen con la misma frecuencia ni se aprovechan de la misma manera. Entre las opciones más populares de la canasta familiar destaca la zanahoria, reconocida históricamente por su aporte a la salud visual gracias a su elevada concentración de betacaroteno, un precursor que el organismo transforma en vitamina A para proteger la retina.

Sin embargo, investigaciones nutricionales recientes revelan que sus ventajas van mucho más allá de la vista. Su consumo diario en adultos mayores de 60 años contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas en un 32% y ayuda a disminuir el colesterol malo (LDL) en un 11% en apenas tres semanas. Para obtener estos resultados, los especialistas remarcan un detalle fundamental: la forma de preparación.

A pesar de que es habitual comerla cruda en ensaladas, la ciencia indica que la preparación térmica es la clave para desbloquear su máximo potencial:

Los expertos sugieren sumar la zanahoria cocida en sopas, purés o salteados para aprovechar al máximo sus nutrientes en la madurez.

La razón por la que la zanahoria cocida resulta más nutritiva que la cruda se explica por la estructura vegetal del alimento. Los betacarotenos se encuentran atrapados dentro de una matriz celular rígida de celulosa. Cuando la zanahoria se consume cruda, el sistema digestivo humano no logra romper por completo esas paredes celulares, lo que provoca que una parte importante de los nutrientes se elimine sin ser absorbeda.

Al someter el vegetal al calor de la cocción, la celulosa se ablanda y las paredes celulares se rompen, liberando los betacarotenos y dejándolos disponibles para que el intestino los absorba con mayor facilidad. Además, al tratarse de un compuesto liposoluble, acompañar la zanahoria cocida con una gota de aceite de oliva potencia aún más la asimilación de estos nutrientes en el cuerpo.