Los bomberos son contundentes: "Es recomendable siempre no dejar prendido el lavarropas por la noche"
Una práctica habitual para ahorrar tiempo o energía esconde un severo peligro doméstico que se agrava durante las horas de sueño.


Programar los electrodomésticos para que funcionen durante la madrugada se volvió una costumbre frecuente en muchos hogares. Sin embargo, esta búsqueda por optimizar el tiempo esconde un riesgo severo para la seguridad de la vivienda. Especialistas en prevención de incendios y cuarteles de bomberos coinciden en una advertencia tajante: hay que evitar dejar encendidos el lavarropas, el lavavajillas o la secadora mientras la familia duerme.

La razón técnica radica en que un fallo eléctrico no da aviso previo. Un cable pelado, la sobrecarga en un enchufe o el recalentamiento de un componente pueden iniciar un cortocircuito en cualquier momento. La diferencia crítica durante la noche es la capacidad de reacción: despierta, la gente detecta rápidamente el olor a humo o un ruido extraño, dormida, la percepción desaparece.

Las estadísticas internacionales señalan que los fallos en la red eléctrica representan una de las principales causas de incendios hogareños, y la mayoría de las víctimas fatales no fallece por quemaduras, sino por la inhalación de gases tóxicos como el monóxido de carbono mientras duerme.
Para prevenir incidentes graves en el hogar sin descuidar el funcionamiento de los equipos, los expertos recomiendan seguir una serie de medidas preventivas:

Comprender la vulnerabilidad de estos aparatos exige revisar cómo funcionan por dentro. Tanto el lavarropas como el lavavajillas combinan tres elementos críticos en un mismo ciclo prolongado: agua, altas temperaturas y electricidad. En un lavarropas, por ejemplo, el componente que registra mayor desgaste no es el tambor, sino la resistencia encargada de calentar el agua y el cableado de la bomba de desagüe.

Estas piezas trabajan bajo tensión constante durante ciclos que superan las dos horas. Si la instalación no cuenta con un disyuntor en condiciones o si hay un desgaste previo en los cables, el exceso de calor en la resistencia puede derretir los plásticos protectores e iniciar el fuego.
Por su parte, la secadora de ropa es considerada por los bomberos como el artefacto más traicionero del lavadero. Su mecanismo genera un calor intenso que entra en contacto con la pelusa desprendida de las prendas. Cuando no se limpia el filtro con frecuencia, esa pelusa muy inflamable se acumula en los conductos de ventilación, basta con que un residuo toque la resistencia caliente para desencadenar una llama inmediata que se propaga en pocos segundos.