Ilona Staller, oriunda de Budapest, es el nombre de aquella estrella del cine adulto que se puso a varias generaciones en el bolsillo con sus despampanantes actuaciones en la pantalla grande. Conocida como “Cicciolina”, es recordada por ser la primera actriz de ese calibre que fue elegida como diputada en representación del partido radical italiano. Hoy en día, luego de una vida llena subes y bajas, tiene una vida que ninguno de sus fans imaginará.

Su padre fue un funcionario del Ministerio del Interior húngaro, por lo tanto la artista siempre llevó la política en la sangre. En su autobiografía confesó haber sido abusada sexualmente a los diez años, y violada por un novio a los 14. A la edad de 13 años comenzó a trabajar en la agencia de modelos húngara, y su salto a la fama fue a los 25 años, cuando conoció al productor de cine erótico Ricardo Scchicchi y juntos comenzaron a conducir un programa de radio.

Cicciolina y sus épocas doradasinfobae

Lo cierto es que sus años dorados ya transcurrieron y hoy, a los 68 años, mantiene una vida totalmente alejada de las cámaras y vive en Roma junto a su hijo, fruto de su matrimonio con el reconocido escultor Jeff Koons. Si bien no se arrepiente de su carrera cinematográfica, en varias ocasiones confesó que le ha traído problemas. Por medio de su abogado envió una petición a Google porque en muchas páginas se decía que había tenido sexo con un caballo. “Eso es completamente falso, es una barbaridad”, expresó.

Cicciolina a los 68 años hoyInstagram/@cicciolina_o

Hoy, Cicciolina tiene una vida más tranquila y de muy bajo perfil. Mata el tiempo publicando sus fotos en Instagram y jugando al ajedrez. De hecho, en varias ocasiones confesó que ha atravesado apuros económicos y que su vida lejos de los focos no le estaría rindiendo.

En una reciente entrevista en el programa radiofónico Vale Doble, de la emisora argentina Radio Rivadavia, la ex estrella confesó que le gustaría regresar a la política ya que estaba pasando por severos problemas económicos debido a la bajada salarial que el gobierno italiano había realizado a sus antiguos cargos. “Podía haber muerto de hambre si no hubiera hecho algún trabajo en este tiempo. Con un gobierno así, creo que me iré de Italia”, sentenció.