Tiene 84 años y es aficionada a los videojuegos desde los '90. "A veces me canso tanto que me dan ganas de dejarlo, pero no puedo".


Shirley Curry tiene 84 años y es aficionada a los videojuegos desde la década de 1990. Gracias a YouTube, la mujer de Ohio -Estados Unidos- tiene más de 900 mil “nietos”, tal como llama a sus suscriptores.

“Me avergüenzo cuando la gente me dice cosas como ‘¡Eres una leyenda!’. Porque solo soy una vieja abuela novata. Solo trato de ser honesta y ser yo misma. Me siento aquí en mi departamento y sueño con historias. Eso es todo lo que hago”, dijo Curry en una entrevista reciente.

La mujer se destaca jugando a ‘The Elder Scrolls V: Skyrim’, y a través de la web guía a sus seguidores a través de una nueva odisea por el videojuego de 2011. Al final de cada video, se despide con el mismo saludo: “Hasta luego, nietos”.

Curry, madre de cuatro hijos, subió su primer video de Skyrim a YouTube en 2015, el cual alcanzó los 2,1 millones de visualizaciones. Con los años, se convirtió en una referente en el mundo de los gamers influyentes.

Incluso Bethesda, el estudio detrás de la franquicia de The Elder Scrolls, prometió incluirla como un personaje en la futura secuela de Skyrim. “Todos en el estudio sabemos quién es ella. Así que quise hacerlo bien. Eso implicaba no solo captar su apariencia, sino también los detalles de su piel y sus expresiones faciales”, dijo Rick Vicens, un artista senior de la compañía.

Curry afirmó que gana buen dinero con su canal de YouTube, al menos lo suficiente como para costearse viajes al circuito de convenciones de videojuegos.

Shirley Curry, la abuela gamer y youtuber (Foto: Vandal)

Pero en estos 5 años, tuvo que lidiar con aquellos que hacen comentarios poco cordiales en sus redes sociales. “Sé que no debería dejar que estas cosas me estresen, pero lo hacen”, aseguró.

En mayo, la mujer anunció que tomaría un breve descanso de su canal por lo que describió como fluctuaciones rápidas en su presión arterial. “Sube a niveles muy altos. Y cuando cae a niveles muy bajos, comienzo a desmayarme. No saben por qué cae de manera tan súbita”, dijo.

“A veces me canso tanto que me dan ganas de dejar esto. Pero no puedo, simplemente no puedo”, concluyó.


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