Carlos Martinic es un docente fueguino de 30 años que participa en “Bake Off Argentina”, y en el último desafío, llevó una leyenda de Tierra del Fuego en el plato que eligió y deslumbró a todos.

Los participantes debían presentar un postre que tuviera la esencia de cada uno de ellos, un postre que los identifique con sus orígenes, su lugar de procedencia y que en cada bocado, uno se pueda remitir a eso.

Carlos Martinic en producción. (Imagen de otro desafío) -

En esta ocasión, Carlos, preparó una torta sencilla a la vista, pero compleja en sus ingredientes, sabores y más que nada en la historia que portaba esa preparación. El pastelero de corazón, preparó un bizcochuelo de chocolate con capas de hojaldre, acompañado por una ganache de chocolate y crema pastelera. Todo bañado con glasé de higos y chocolate.

Eso no fue todo, Carlos explicó qué significaba la preparación y con ella, se ganó la atención ininterrumpida del jurado, sus compañeros, traspasó la pantalla y fue noticia en los segmentos de Espectáculos de varios diarios.

La decoración del bizcochuelo representa le nieve en invierno, los filetes de charlotte, las ramas caídas y en el interior, el sabor de la primavera y el verano fueguino. (imagen: captura de pantalla)

¿Cuál es la leyenda de Tierra del Fuego que sorprendió en “Bake Off Argentina”?

Carlos Martinic explicó que la preparación representaba a una historia del milenario pueblo Selk’nam, que habita en Tierra del Fuego. La historia refiere a “Kamshout y el otoño”. “Hay una leyenda del pueblo Selk’nam, que es el pueblo de mi tierra, de Tierra del Fuego, que cuenta que en una época el bosque había sido eterno”, dijo y continuó narrando la historia que cuenta el cambio del paisaje en Tierra del Fuego, los colores del follaje de los árboles, personajes del pueblo originario que aún vive en la provincia.

Al finalizar se pudo observar que la preparación era tal cual la narración del cuento. “Si lo ven por arriba, parece un paisaje invernal: nieve, ramas caídas, pero por dentro tiene los sabores de la primavera y el verano, que son las esencias del ñire y el calafate”, dijo y agregó que el postre que acompaña es un nido de cachaña (Enicognathus ferrugineus), el loro en el que se convirtió Kamshout. “Es un nido de cachaña con tres huevos, que en realidad son trufas y las plumas que lo decoran”.

Carlos Martinic acompañó el bizcochuelo con una postre que representa el nido de cachaña, con trufas como huevos y escamas que representan las plumas. (imagen: captura de pantalla). -

Esta preparación y la historia dejó emocionados y boquiabiertos a los jurados Damián Betular, Dolly Irigoyen y Paula Villar, y a la conductora Paula Chávez, quien tiene una percepción muy positiva del fueguino. Para Carlos, la cocina representa su cable a tierra, concentración y una pasión.

“Para mí la pastelería significa una conexión con otras personas, es como esa capacidad de brindarme a otro por más de que yo no esté”, había declarado días atrás en un medio porteño. Sin dudas, su vocación de docente lo expresa también en la cocina y desde ese lugar, también hace docencia, enseñando literatura originaria y tan fueguina a los miembros del programa, como a los televidentes que siguen ese espacio.

La historia de “Kamshout y el otroño”

“En tiempos ancestrales, los bosques siempre estaban verdes y nunca perdían sus hojas. En el fin del mundo vivía un joven llamado Kamshout al que le gustaba mucho viajar. Todos esperaban siempre su regreso, porque contaba historias memorables. Pero aquella vez, tardó más de lo esperado.

Imagen del Libro "Kamshout y el otoño", representado por Graciela Repún. -

Al volver, estaba mucho más viejo y muy delgado. Les contó que había visto bosques que se llenaban de colores y perdían sus hojas, pero que meses después las recuperaban. Nadie creyó en su historia, así que Kamshout se recluyó en el bosque, donde murió, pero se terminó convirtiendo en un pájaro con plumas rojas, amarillas y verdes.

Imagen del Libro "Kamshout y el otoño", representado por Graciela Repún. -

Al tocar las hojas de los árboles, estas cambiaban de color y se desprendían. Primero, el pueblo se preocupó, al no entender qué estaba pasando. Pero luego entendieron que Kamshout no había mentido”.

Actualmente, el pueblo Selk´nam vive en Tolhuin (Tol-wen, en lengua originaria), el corazón de la isla. También fueron radicándose en otras localidades de la provincia como Río Grande y Ushuaia. Hoy existe una Secretaría de Pueblos Originarios que es conducida por Vanina Ojeda, quinta generación Selk’nam. En esa Secretaría se encargan de las necesidades y de continuar con las culturas no solo del pueblo Selk’nam, sino de todos los pueblos originarios que conviven en este territorio austral.