Luego de circular versiones en redes que afirmaban que las dosis de la vacuna rusa Sputnik V, que habían arribado a la provincia habían perdido la cadena de frío, desde el depósito donde se encuentran almacenadas antes de comenzar con la aplicación, explicaron que no hubo tal anomalía y que los datos que arrojaron los sensores, que desataron la confusión, son parte de un proceso técnico.

En ese sentido, en una entrevista a TN Todo Noticias, el encargado del depósito, Eduardo Carrillo, indicó que “todos los procesos que tienen los sensores tienen un momento de inercia térmica desde que se utilizan. O sea, inmediatamente van adquiriendo la temperatura hasta llegar a los valores de referencia, esa es la explicación concreta”.

“En ningún momento las vacunas perdieron la cadena de frío. La temperatura de -40º se mantuvo constante durante todo el tiempo de tratado”, remarcó Carrillo y añadió que “cuando se prepara una caja para medicamentos se tiene que preparar una base térmica (en este caso fría) tanto en piso como en paredes. Cuando se coloca las vacunas al final se pone el sensor y se activa”.

A su vez, en el momento en que se activa la temperatura comienza a descender drásticamente hasta llegar a -40º; comienza a buscar el equilibrio térmico. Por este motivo, la confusión surgió ya que uno de los sensores utilizados (Dataloger) para medir la temperatura de las conservadoras marcaba por algunos minutos una temperatura inferior a la que requiere la Sputnik V para su conservación.

“El dataloger mide el momento en que se cierra la conservadora. A partir del momento en que marca los -40º, la temperatura se mantiene constante. El dataloger sería una lata que se guarda en la heladera: cuando se la tiene en la mano tiene una temperatura, pero cuando se la guarda en la heladera y se cierra la puerta comienza a tener la temperatura del refrigerador. En este caso funciona igual”, concluyó el entrevistado.