Según una abogada, "es una estrategia política para vaciar de contenido lo que es la perspectiva de género".


En Tucumán, un proyecto de capacitación obligatoria de violencia contra la mujer y la familia para todas la personas que integran los tres poderes del Estado fue presentando en la Legislatura, pero generó controversias y, según la abogada feminista, Soledad Deza “es una estrategia política para vaciar de contenido lo que es la perspectiva de género” y busca modificar la “Ley Micaela”.

Deza, titular de la organización feminista “Mujeres x mujeres”, señaló que Tucumán necesita “adherir sin modificaciones a la ley Micaela” y lamentó: “Ahora no sólo somos la única provincia que no lo hizo sino que proponen modificaciones que buscan legitimar discursos violentos en estos tiempos de pandemia y desigualdad de género”.

“En el proyecto queda en evidencia un absoluto desconocimiento con el conflicto que quiere venir a solucionar la Ley Micaela”, sostuvo sobre el proyecto de ley impulsado por representantes de las bancadas de Fuerza Republicana, Ricardo Bussi y Nadimia Pecci, y de Tucumán para Todos, Walter Berarducci y Eduardo Arancibia.

El proyecto consta de ocho artículos y establece “la capacitación obligatoria en la temática de violencia contra la mujer y violencia familiar y los derechos del niño para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la provincia”.

Sin embargo, indica que “cualquier persona que se viere afectada en sus convicciones personales o religiosas podrá negarse a participar de las capacitaciones con expresa invocación de causa y no podrá ser sancionada”.

De esta forma, según Deza, el proyecto refleja un “desconocimiento de la violencia de género” y pidió que los primeros en capacitarse sean quienes “desconozcan que la perspectiva de género no es discrecional”.

“Dicen defender ‘la familia’, pero legitiman las jerarquías de género, la biologización de la sexualidad, el binarismo, los patrones culturales de subordinación para las mujeres, la maternidad forzada incluso en niñas y cualquier expresión de género que no cuadre con los bordes autoritarios de su propia cosmovisión”, concluyó.




Comentarios