La locura, el caos, la violencia, la falta de presencia policial, la inacción de las autoridades, la falta de valores familiares, los excesos en todas sus dimensiones y la desidia vienen reinando los últimos fines de semana.

Esta claro que los jovenes violentos, reflejo de la sociedad en la que vivimos, han ganado la calle, situación que viene creciendo y parece que nadie puede (o quiere) hacer nada.

En Tres Arroyos producto de la pandemia han quedado pocos lugares de divertimento nocturno. Y los pocos que hay, quizás no cuenten con las mejores medidas de seguridad. No cualquiera con una camisa negra puede ser seguridad. Esa actividad requiere de una buena formación y no que sea, sólo una mera salida laboral. Esto también debe ser controlado por las autoridades competentes.

Ojalá alguien tome cartas en el asunto. Porque por delante tenemos una temporada de verano y en nuestras villas balnearias tampoco se cuenta con boliches y lugares preparados para la nocturnidad, y esto se traduce, ni mas ni menos, que en fiestas clandestinas, sin controles y con adolescentes a la buena de Dios.

Adolescentes que por otro lado, se merecen poder vivir esta etapa de la vida con libertad, y sin ese reducido grupo de jovenes que entopecen una salida nocturna a los golpes y poniendo en riesgo a todos los demas.

Esperemos que cuando la policía, los inspectores y las autoridades se ocupen de la situación, no sea demasiado tarde y que el cambio a lo que se está viviendo no venga de la mano de una muerte que tengamos que lamentar.

AHORA HAY QUE PREOCUPARSE Y OCUPARSE POR UNA NOCHE SIN VIOLENCIA