Recibió el Whitley Award dotado de 40 mil libras esterlinas de manos de la princesa Ana de Inglaterra.


El pasado miércoles 1° de mayo, en una ceremonia realizada en Londres, el pampeano José Sarasola, doctor en biología, recibió de manos de la princesa Ana de Inglaterra, el prestigioso premio Whitley, por su trabajo de investigación y conservación del águila coronada.

Sarasola es docente e investigador del Conicet y del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), que depende de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam).

El ave habita el monte de caldén provincial (WFN)

La Whitley Fund for Nature es una fundación internacional con sede en Londres, que premia anualmente a personas de todo el mundo que se dedican a la conservación de especies o ambientes en peligro, seis galardonados este año junto a Sarasola, y es considerado el “Oscar Verde”, en referencia a los premios mas importantes de la cinematografía mundial. José Sarasola, Argentina – Whitley Awards 2019

En una entrevista con Vía Santa Rosa, el biólogo nos cuenta que el águila coronada (Buteogallus coronatus), o como se la ha llamado mas recientemente águila del Chaco, habita preferentemente la zona del monte de caldén, que atraviesa La Pampa de norte a sudeste, extendiéndose además hacia el oeste provincial, sur de Mendoza, Córdoba y norte de Santa Fe.

Águila coronada o águila del Chaco (WFN)

En su investigación de mas de 15 años, Sarasola y su equipo ha podido determinar tres causas de muerte no naturales en el ave, que ponen en peligro su existencia dada la escasa población, calculada en unos 1.000 ejemplares, y su lento proceso de reproducción, ya que ponen un huevo por año, y no siempre alcanzará a nacer un nuevo ejemplar.

Las primera de las causas es la caza, ya que para muchos productores ganaderos de las provincias de La Pampa y Mendoza, representan una molestia, una amenaza para su ganado, puesto que tienen “la errónea creencia de que estas águilas predan sobre su ganado, particularmente ovejas y cabras”, señala el biólogo.

Sarasola coloca un radiotransmisor en una cría que aún no puede volar. Actualmente existen 14 ejemplares monitoreados de esta forma (WFN)

Se eligió esta zona para implementar un proyecto de conservación con el propósito de cambiar el comportamiento de los ganaderos. El objetivo era hacerles ver que las águilas del Chaco “se alimentan exclusivamente de animales silvestres que ellas mismas cazan, principalmente víboras y serpientes pero también armadillos”, explica Sarasola.

El resultado ha sido exitoso, reduciéndose considerablemente las muertes por persecución. “Aunque seguimos registrando casos de forma esporádica, el último de ellos data aproximadamente de hace cuatro años. Por otra parte, gran parte de la población local ahora conoce y reconoce a la especie, así como su problemática de conservación“, asegura.

El biólogo es investicador del Conicet y de la UNLPam (José Sarasola)

La investigación de Sarasola determinó también que las águilas mueren electrocutadas por los tendidos eléctricos y ahogadas en los tanques de agua que los productores suelen construir para hacer frente al árido clima de esta zona.

Para solucionar este problema, el biólogo demostró que la mortalidad por ahogamiento se reduce en un 50 % si es que se instala, en los tanques de agua, una rampa que permita a las aves tomar agua de forma segura y abandonar los reservorios sin caer en ellos. Además, el experto ha establecido relaciones con compañías de energía que están dispuestas a hacer que sus torres de protección sean seguras para la vida silvestre.

Un ejemplar muerto por electrocución (José Sarasola)

“Necesitamos ser creativos para encontrar las soluciones más inteligentes y prácticas para detener las extinciones de especies”, señala Sarasola, quien está convencido de que el trabajo con las comunidades es la clave para lograr el éxito de los proyectos de conservación.

Con las 40 mil libras esterlinas (52 mil dólares) recibidas de su Premio Whitley, el área de intervención del CECARA se ampliará cubriendo 20 mil kilómetros cuadrados entre las provincias de La Pampa y Mendoza.

El objetivo es reducir aún más la matanza ilegal del águila coronada cambiando la percepción que tiene la comunidad sobre esta ave, trabajar con los agricultores para implementar soluciones simples para evitar que las águilas mueran ahogadas en los tanques de agua e involucrar más a las compañías eléctricas para que tomen medidas que permitan impedir que las águilas mueran electrocutadas.






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