El hecho ocurrió en julio en General Alvear. No irá a la cárcel. Lo obligaron a iniciar un tratamiento.


Rubén Leico fue condenado a 8 meses de prisión en suspensó luego de admitir que descuartizó y mató a una perra callejera que los vecinos del barrio El Caldén, en General Alvear, querían y cuidaban como propia.

Irónicamente, el atroz hecho ocurrió el 21 de julio pasado, Día Mundial del Perro.

Frente al juez Santiago Barroso y la fiscal Ivana Verdún, el vendedor ambulante reconoció el hecho y pidió perdón porque aseguró que “estaba muy drogado”.

Yuma era una perrita de la calle que los vecinos habían adoptado y entre todos la cuidaban. Aquel día la perra no aparecía por ningún lado hasta que la encontraron tirada en un descampado, mutilada y con las vísceras desparramadas. Además de cortarle las patas también la decapito.

Luego de algunas averiguaciones, la policía llegó hasta Leico y la fiscalía le imputó el delito de maltrato animal.

En un juicio abreviado el joven fue sentenciado a 8 meses de prisión en suspenso además de cumplir con normas de conducta, hacer tareas comunitarias, terminar la escuela primaria y realizar un tratamiento para salir de la adicción a las drogas.




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