La revuelta ocurrió el lunes en el barrio Constitución. En la gresca un niño de 4 años fue herido con balas de goma.


La batalla campal en el barrio Constitución en San Rafael que se desato a partir de un niño que jugaba con un arma de juguete, puede tener un capítulo impensado.

Cobra mayor fuerza que las heridas con balas de goma en el niño de 4 años sean consideradas accidentales, pero al mismo tiempo los efectivos que participaron en la gresca podrían ser sancionados por abuso de autoridad o privación ilegítima de la libertad.

Este último coletazo se debe a que los pesquisas que están detrás del caso creen que hubo un accionar “desmedido e innecesario” de los uniformados al llevarse aprehendidos al menor de 11 años -hermano del chiquito herido- y a su mamá.

“La víctima tiene raspones en la espalda, lo rozaron los proyectiles. Posiblemente la Policía disparó al piso y en el rebote le llegaron. Quizás aquí están justificados los efectivos: reaccionan porque a ellos los estaban agrediendo y buscaron dispersar”, comentó una fuente del caso.

“Lo que parece desmedido es llevarse a la señora y al hijo detenidos, cuando habían comprobado que el arma era de juguete. Era muy evidente; a distancia tendrían que haber notado que no era de verdad, no tenía más de 5 centímetros”, agregó el pesquisa consultado. Sobre esto es que se cree que hubo un abuso de autoridad y la fiscalía analiza la privación ilegítima de la libertad como posible acusación.

Dos auxiliares de Cuerpos Especiales llegaron en moto hasta la populosa barriada el lunes en la siesta, luego de un llamado al 911 por la presencia de un chico con un arma, presuntamente amedrentando a los vecinos. 

Los policías arribaron y este nene los habría apuntado, por lo que los los hombres de la Fuerza decidieron ir a capturarlo. El chico empezó a correr, entró a una casa para esconderse y los efectivos irrumpieron en el domicilio. Así lograron atraparlo pero verificaron que tenía una pistola a sebitas, es decir, de juguete.

Frente a esta secuencia ya los vecinos estaban alterados e increpaban a los efectivos, algo que sucede con frecuencia en el barrio. Más se acaloró la situación cuando en escena apareció la madre del chico y vio que tenían a su hijo reducido.

Por más de que estaba claro que el arma no era de verdad y que casi se había tratado de una “travesura”, los policías decidieron trasladar al menor y a su progenitora a la comisaría Octava. A esta altura ya caía una lluvia de piedras sobre los uniformados, que para disuadir decidieron disparar postas de goma con sus escopetas.

Dos de estos perdigones terminaron hiriendo al pequeñito de 4 años, hermano del otro niño, que había salido a la calle junto a su mamá.

El enfrentamiento entre policías y vecinos dejó también a un agente con una herida en la cabeza.

En las últimas horas del martes la causa pasó de la fiscalía Correccional a la de instrucción y quedó a cargo del doctor Javier Giaroli. El magistrado espera contar con testigos y hasta podría tomarle declaración a los menores en cámara Gesell.

Los dos auxiliares que comenzaron el procedimiento no han declarado y sólo presentaron un acta de procedimiento. En principio, estarían más complicados por la privación de libertad que por las lesiones.

Fuente: Los Andes​




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