En todo el mundo hay millones de niños esperando su regalo de Navidad. Para muchos de ellos, Papá Noel es tan real como Messi o Cristiano Ronaldo, aunque otros saben que se trata de un relato ficcional sostenido culturalmente en el tiempo. En San Juan, Ricardo Torres, un hombre de 40 años decidió transformarse en el “Santa Claus” sanjuanino y salir por las calles a regalar sonrisas durante la Nochebuena.

Ricardo no tiene hijos ni esposa. Su familia vive en 9 de Julio y durante muchos años pasó las fiestas con ellos, o solo en su casa de Capital. Desde el año pasado decidió ser el Papá Noel de los chicos sanjuaninos. En diálogo con Diario La Provincia SJ, contó: “El año pasado para los primeros días de diciembre se me ocurrió y compré las telas para hacer el disfraz. Le pedí a amigos, gente conocida y todos me colaboraron para llevar golosinas a la gente más humilde”.

Además, relató que se hizo el traje de rojo con la barba de algodón y que el mismo 24 de diciembre alrededor de la medianoche salió a recorrer las calles de la villa Centenario, el barrio Santa María, el 5 de Octubre y otras villas humildes para repartir golosinas a los chicos y no tan chicos. “Me emocioné mucho cuando repartía las golosinas a los niños y grandes. Me emocionaba por la respuesta de la gente. Me gusta ayudar en todos los sentidos y esto me hizo bien a mí y a todos”, detalló.

Nuestro Papá Noel sanjuanino contó que tiene una leve discapacidad y una pensión. Además, colabora dos veces a la semana en un estudio jurídico y afirmó que para encarar este desafío de transformarse en el personaje emblema de las Navidades, toma todas las precauciones por la pandemia de coronavirus. “Me cuido mucho y más el año pasado que por la pandemia me abrazaban los niños. Llevaba guantes de latex y este año igual pero eso no cambiará mis ganas de alegrar a todos para estas fiestas. Si tuviera más, daría más”. En ese sentido, agregó: “De esta forma la paso con mucha gente y no solo. En el barrio Santa María se juntó un montón de gente, incluso grandes también y se querían sacar fotos conmigo. Me decían ‘nunca me saqué una foto con Papa Noel’. Los niños me volvieron loco. Es una alegría enorme que vivo”.

Para este año, ya compró 3 mil pesos en caramelos, aunque reconoce que no va a ser suficiente porque está más caro que el año pasado. Ante esta situación, apeló a la solidaridad de la gente para poder llegar a más chicos: “No pido juguetes porque es caro pero sí una bolsa de caramelos. Mis vecinos me van a dar pero me gustaría llegar a más chicos con muchas golosinas”, concluyó. Para aquellos que quieran colaborar, lo pueden contactar al 264-416-5658.